Por si le interesa

Terminar lo que estaba pendiente

15/05/2019

Gaumet Florido

Dice la sabiduría popular que el hombre, y también la mujer, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Y yo añadiría que si son políticos y ejercen en Telde, no solo dos veces, sino seis y hasta más. Pero parece que en esta ocasión hay una piedra que los políticos teldenses ya tienen claro dónde está y contra la que, en principio, no están dispuestos a partirse la crisma, y junto con la de ellos, las de todos los que pagan impuestos en esta ciudad. Ese tenique no es otro que el haber aprendido que no hay que hacerle fos a las obras que dejó pendientes el que le antecedió en el cargo por el simple hecho de querer marcar territorio, una práctica que fue epidemia en Telde y que le ha regalado al paisaje urbano algunos monumentos a la desidia y a la mala política.

Hay determinadas políticas que no pueden estar sometidas al regate en corto de una campaña electoral

Miren si no al Palacio de la Cultura. ¿Era una obra megalómana? Sí. ¿Puede que una salida del tiesto? Es probable que también. Pero estaba más que medio hecho, se había tragado unos cuantos millones y estaba destinado a prestar un servicio a la ciudad y a la isla. Un gobierno decidió pararlo en cumplimiento de una promesa electoral de uno o varios partidos pese a que había financiación comprometida y hoy, 16 años después, no es sino un palomar gigante repleto de excrementos que está plantado en mitad del casco y que contagia de decadencia a toda la ciudad. Ahora sí que no aporta nada. ¿No hubiera sido mejor acabar lo que ya estaba empezado? Siempre lo vi así, con esta obra y con otros proyectos.

Por eso ahora recibo con cierta satisfacción el compromiso que ya han hecho público algunos de los partidos que se presentan a estas elecciones de acabar las obras que están empezadas. Así de sencillo. Puro sentido común, añadiría yo. Y es que hay determinadas políticas que no pueden estar sometidas al regate en corto de una campaña electoral, que no deben banalizarse entre escupitajos mitineros. En Telde sabemos qué consecuencias depara esa apuesta por el cortoplacismo y el voto facilón.

Lamentablemente el ejemplo de Telde no cunde y ya escucho promesas de candidatos a otros municipios y al Cabildo que venden desandar lo andado, incluso respecto a proyectos que ya tienen sobre sus espaldas un saldo millonario de fondos públicos. Se me ocurre uno: el tren. Hay gastados más de 20 millones de euros solo en la redacción de los proyectos. O la Metroguagua, para la que ya hay tramos ejecutados. El dinero público, que es el de todos, merece otro respeto. Aunque, dicho sea de paso, buena parte de esta controversia se solucionaría si los partidos fueran capaces de consensuar antes los grandes asuntos de una ciudad, una isla o un estado y evitar así que llevaran el logotipo de nadie. Pero esta piedra, mucho me temo, sí que es insalvable. Va con el carácter español.