Café para todos

Sin perdón para el terror

03/05/2018
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El ansiado anuncio del final de ETA llega tarde, insultantemente tarde y mal, rematadamente mal. Tras un primer comunicado bochornoso en el que pedía perdón a parte de las víctimas, la organización terrorista sigue utilizando términos ambiguos para justificar el terror que le ha causado a todo el país durante cincuenta años, donde ha matado a cerca de 900 personas, en lo que ellos consideran un «conflicto político e histórico».

Lo que hemos sufrido todos los españoles no ha sido ningún conflicto histórico ni ninguna lucha política, ha sido la crueldad y la cobardía de unos criminales que entendieron que derramar sangre inocente era la mejor opción para conseguir algo que sabían que jamás conseguirían.

Ha sido la encomiable labor de las fuerzas de seguridad lo que ha forzado a la banda a llegar a este punto de arrinconamiento, como el matón del colegio al que amenazan con la expulsión si no pide perdón a sus numerosas víctimas del patio.

«Un asesino no deja de serlo por el hecho de dejar de matar ni de mostrarse sospechosamente arrepentido».

En el último comunicado, que vio la luz ayer, los asesinos dan una vuelta más, y se refieren a su derrota como el final «de un ciclo histórico de 60 años». Ese ciclo histórico que mató a hombres, mujeres y niños que nada tenían que ver con su inútil lucha, como las víctimas del terrorífico atentado del Hipercor en 1987, una matanza indiscriminada que acabó con 21 personas, de las cuales 4 eran niños.

¿Cómo se puede tener el cinismo de referirse a un ciclo histórico? ¿Cómo se puede almacenar tanta crueldad como para no pedir perdón a todas las víctimas?

El terror de ETA no merece perdón. La justicia deber ser inflexible para que asuman el daño causado, y cumplan su condena de manera íntegra. Un asesino no deja de serlo por el hecho de dejar de matar ni de mostrarse sospechosamente arrepentido.