¿Un simple lavado de cara?

«El CB Gran Canaria tiene nuevo presidente, pero hay muchas dudas pendientes sobre la mesa»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

El Club Baloncesto Gran Canaria lleva años dando tumbos. Su politizada situación, su alto presupuesto, el nivel de desarraigo que está alcanzando y la espalda que empieza a darle el público son constantes vitales que merecen una profunda reflexión de futuro. Estamos en época de mirar hacia mayo de 2023, es decir, hacia el periodo electoral, y no olviden que el club está politizado hasta las trancas.

En una huida hacia adelante, con la intención de calmar las aguas revueltas y encontrar un periodo de respiro que a nadie le haga daño, el Cabildo de Gran Canaria -dueño de la entidad- ha situado en la presidencia al exjugador Sitapha Savané, en una operación en la que se ventilaron de un plumazo al anterior presidente, Enrique Moreno, y en la que han dejado de lado al consejero de Deportes, Francisco Castellano. Las formas no han sido las adecuadas, porque tanto Moreno como Castellano merecían otro trato, dejando al margen el trabajo realizado por ambos durante este periodo.

En este lavado de imagen que se pretende con la figura de Savané en el palco ¿se ha pensado en la deriva del club en los últimos años, en la política del copia y pega o en una cantera que no da un jugador de la isla con protagonismo desde hace no sé ni cuántos años? Me da que no. En este verano convulso con el cambio de presidencia y en el ostracismo en el que ha caído el máximo responsable del deporte de la isla, hay incógnitas que el futuro resolverá, algunas de forma inminente.

¿Qué persona fue la primera que contactó con Savané para plantearle la opción de ser el presidente de la entidad? ¿Sería Francisco Castellano? ¿Cómo se enteró el nuevo vicepresidente del club de su nuevo estatus? ¿Cuánto cobrará Savané como presidente? ¿Más, mucho más, igual o menos que Enrique Moreno?

Todo esto estará pendiente de si el balón entre o no en la canasta. En los últimos años no hay otra que encomendarse al director deportivo para que sus fichajes funcionen, y si estos no dan la talla pues se sustituyen sin problemas porque dinerito hay. Fichar y fichar sin una filosofía clara de club no lleva a ningún lado. Un año sonará la flauta y todos estarán en la foto para lucirse, pero el Club Baloncesto Gran Canaria, a nivel estructural, desde la presidencia hasta la base, necesita una reflexión profunda para que entre todos se logre una entidad que recupere su arraigo y una identificación y valores que en los últimos años se han empezado a perder, en una dinámica muy peligrosa.