Si los sirios fuesen vengativos...

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Espero que los sirios no sean vengativos. Viendo el trato que reciben de la Europa que presume de ser cuna de los derechos humanos, tendrían motivos para ello. Al menos para la desconfianza y seguramente para el resquemor. En estos días, cuando el invierno es más crudo, miles de ciudadanos sirios se convierten en la pelota de tenis que se lanzan los gobiernos de Turquía, Grecia y una Unión Europea cada vez más inconsistente.

Cada una de las partes tiene sus particulares razones. Los turcos andan la mar de mosqueados porque acaban de ver cómo los rusos han matado a decenas de soldados en una ofensiva sobre territorio sirio, de manera que abren sus fronteras para que los miles de sirios que tienen en su territorio campen a sus anchas por Europa. Los griegos reciben ese aluvión de inmigrantes y tratan de blindarse, porque bastante tienen con superar el trauma de los duros recortes económicos para superar la vigilancia comunitaria, como para ahora encontrarse con esa población sobrevenida. Y Europa nada entre dos aguas, porque no hace mucho pactó con Turquía dinero a cambio de que hiciera de muro de contención del exilio de miles de sirios, pero es consciente de que el concepto de respeto a los derechos humanos en Turquía se parece bien poco a la de la UE.

Y luego están los sirios, cuyo único pecado es querer vivir. Se nos olvida que estamos hablando de los ciudadanos de un país que vivía bajo un régimen dictatorial, donde se desata una guerra entre varias bandas, donde se dan las condiciones de un Estado literalmente fallido, donde hombres, mujeres y niños saliendo corriendo de una muerte segura, donde esos mismos ciudadanos asisten a la intervención de tropas extranjeras, pero no para liberarlos, sino para afianzar su poder en el norte de África... Con esos ingredientes, lo extraño es que todavía queden sirios en su tierra. Y se nos olvida, porque es lo más cómodo, que estamos hablando de un país a tiro de piedra de Europa. Es lo malo que tiene aparcar los estudios de geografía, pues Siria está en el mismo Mediterráneo donde se calientan al sol en lujosos hoteles de cinco estrellas quienes se acercan a las costas de Francia, Italia, Croacia o Grecia, por poner un ejemplo.

Dicho lo anterior, donde uno dice Siria, también se puede decir Mali. O incluso Mauritania. Simplemente es cuestión de seguir poniéndonos la venda y luego rasgarnos la vestidura porque los grupos que alientan el odio a Occidente sigan captando adeptos.