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Opinión

Mascarillas

En el conjunto de las enfermedades infecciosas, las respiratorias son las que más muertes causan. Por eso muere más gente en invierno que en verano

Salvador García Llanos

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 16 de enero 2024, 22:49

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Las circunstancias han querido que nuestro retorno al hospital para un examen médico tras una intervención quirúrgica coincidiera con el primer día de obligatoriedad de uso de las mascarillas en los centros sanitarios españoles, decidido -como siempre, con división de opiniones- tras el repunte de virus e infecciones respiratorias. La primera observación es de sensibilidad y respeto con la medida. Por si hubiera descuidos o despistes, al acceder al centro hospitalario, facilitan una de estas mascarillas. Durante la espera, tiempo para la lectura de un informe de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), en el que se huye, por cierto, del término «tripledemia».

La conclusión es que estamos ante un cóctel de virus respiratorios con otros coronavirus, rinovirus, parainfluenza, pneunovirus, adenovirus… Hay cientos de virus que causan infección respiratoria. No hay más virus que antes, son los de siempre, aunque desgraciadamente esta vez añadimos a la lista la covid-19 (que por cierto, todavía no es estacional como el resto y nos 'visita' varias veces al año).

Según el último informe del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda, en España la gripe circula con mayor intensidad que el resto de virus respiratorios y se asocia a tasas de incidencia en atención primaria y de hospitalización en creciente ascenso. La actividad de covid-19 y de infección por VRS tienden a la estabilización en atención primaria.

La mayoría de los casos son leves y autolimitantes que no necesitan visita médica, nos dicen en el hospital. Independientemente del virus, los síntomas y el tratamiento son muy similares: analgésicos y antitérmicos, buena hidratación y alimentación y descanso. En casos graves con dificultad respiratoria, dolor, fiebre persistente u otras patologías, habría que acudir al médico. La situación por tanto no parece excepcional y al ser estacional era bastante previsible.

Todo esto no quiere decir que no sea importante: recordemos que cada año fallecen varios miles de personas en España por infecciones respiratorias o complicaciones asociadas. En el conjunto de las enfermedades infecciosas, las respiratorias son las que más muertes causan cada año. Por eso, en general muere más gente en invierno que en verano.

Pero mucha gente se sigue preguntando por el funcionamiento o la eficacia de las mascarillas. Algunos afirman que no hay evidencias científicas de que las mascarillas funcionen. Una revisión sistemática sobre el uso de intervenciones físicas para reducir la expansión de los virus respiratorios llegó a la conclusión de que no había evidencia sobre su eficacia. Sin embargo, este tipo de revisiones no permiten concluir que las mascarillas no sean eficaces. Un ensayo clínico aleatorio no es la mejor forma para analizar la eficacia de las mascarillas.

El catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra y miembro de la SEM, Ignacio López-Goñi, señala que «la mascarilla por sí sola no va a evitar que nos infectemos, solo reducirá la probabilidad. Pero si la combinamos con la higiene de manos, la distancia física, la evitación del contacto con gente si estamos infectados, la ventilación y filtración del aire, las vacunas… la probabilidad de propagar el virus y de enfermar será muchísimo menor».

Es evidente entonces que las mascarillas reducen la posibilidad de transmisión de un patógeno que se transmite por el aire vía aerosoles cuando hablamos, tosemos o estornudamos. ¿A alguien se le ocurriría proponer retirarlas del personal sanitario en un quirófano? La pregunta lo dice todo. En una situación como la actual, con una gran circulación de virus respiratorios y un alto riesgo de infección, las mascarillas son muy recomendables, especialmente para aquellas personas con síntomas, vulnerables o que convivan con ellos. Hacer ahora obligatoria la mascarilla en los centros sanitarios significa que no hemos hecho antes la tarea. «Es una medida que llega tarde y demuestra un fallo en el sistema», indica López-Goñi.

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