Primera plana

¿Quién defenderá a Canarias?

25/04/2019

La legislatura que en breve comenzará será decisiva en lo territorial. Para bien o para mal, Cataluña seguirá marcando la agenda. Y será así tanto para la izquierda como para la derecha. La primera porque, a buen seguro, necesitará de los escaños de los independentistas catalanes para gobernar junto a Podemos; tiene razón Pablo Iglesias cuando dice que se acabaron los Ejecutivos de carácter monocolor, él podrá ser vicepresidente y ministro. La segunda (PP, Vox y Ciudadanos) porque encuentran en el tema catalán el arma principal con el que pretenden desplazar a Pedro Sánchez de La Moncloa y luego arrinconar a las izquierdas. ¿Qué ocurrirá entonces con Canarias?

Pedro Quevedo, conocido como el escaño 176 por haber obtenido numerosos réditos presupuestarios para las islas o también llamado diputado del 75% por lograr la bonificación de los viajes de los residentes canarios, aspira a ser la voz canaria en Madrid para que no se olviden de esta tierra. Esa es la esencia del mensaje de NC. Quevedo quiere ser el antídoto frente a los candidatos de ida y vuelta de los partidos estatales que ahora vienen de visita al archipiélago en campaña electoral con sus eslóganes instantáneos de Cola Cao y que no regresarán por aquí hasta dentro de cuatro años. Una vez que el domingo se vote, y si no hay presencia de NC, el pueblo canario quedará relegado ante las inquietudes catalanas que invaden a la política de Madrid. Y digo NC porque es la única opción nacionalista que realmente tiene opciones de obtener representación ya que optar por CC en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote es tirar el voto a la papelera; sin olvidar el peso que pueda tener a juicio de la opinión pública el caso Las Teresitas y el caso Grúas.

«Quevedo quiere ser el antídoto frente a los candidatos de ida y vuelta de los partidos estatales que ahora vienen de visita al archipiélago en campaña electoral con sus eslóganes instantáneos»

Canarias no está para alimentar las ensoñaciones del imperialismo castellano de antaño que arde en los mítines de la ultraderecha de Vox. Tampoco es un juguete al servicio de las derechas mesetarias para que las parejitas vengan a nuestras playas de viajes de novios y luego suban sus fotos al Facebook para presumir en una cafetería del barrio de Salamanca de Madrid como si esto fuera Bahamas o la República Dominicana. Ninguno de ellos recordará que en las islas el nivel de los salarios es bajo o el coste de la cesta de la compra elevada. O que la gran desigualdad social aún carcome los posibles isleños. Vienen y se van. De nada servirá tener un Estatuto de Autonomía de tercera generación si después Canarias queda sujeta a la recentralización que ejecutarán las derechas mesetarias o la izquierda contenta a Cataluña olvidándose del archipiélago y de nuestro pueblo. Para resolver los problemas y retos que nos atañen no valdrán los toros y la exaltación legionaria que estimula a Vox o las sonrisas ‘prêt à porter’ de Ciudadanos que revelan su bisoñez política. Canarias tendrá que defenderse por sí misma. Nadie lo hará por nosotros.