¡Que cojan la maleta!

Ultramar. «Lo del cambio del sistema productivo suena ya a disculpa para no responder a las urgencias» Vicente Llorca

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Hace pocos días se cumplieron quince años del fallecimiento de Pedro Lezcano, inolvidable poeta y ser humano, ejemplo de compromiso político y creador de uno de los poemas que más han conmocionado a la ciudadanía isleña, La Maleta, del que este año se cumplen 35 de su creación.

Gabriel Celaya dijo que la poesía, en buenas manos, es un arma cargada de futuro y las de Pedro Lezcano eran buenas, porque todo su ser rezumaba compromiso ético, de ahí que su obra perdure. Jamás se resignó a que la moral reinase pero no gobernase. Se implicó siempre en una política que tenía que ser la culminación de lo civil, nunca su enemiga; por eso es preciso seguir leyéndolo, porque hoy, igual que ayer, hay demasiados que se empeñan en lo contrario.

Escribió en tiempos de cólera y desigualdades clamorosas. Retrató una tierra y sus gentes condenadas, cíclicamente, a echar mano de la maleta, arrastrando miedos e incertidumbres. Nos las enseñó y se rebeló porque no soportaba el vértigo moral que da asomarse a la insensibilidad humana. Fue ayer y es también hoy. El miedo sigue presente, son demasiadas las incertidumbres que planean sobre nuestro futuro y muy pocas las certezas. Antaño nos quisieron convencer que Canarias era tierra de promisión, como antes lo fueran La Habana y también Venezuela. Y ya ven que no. Ni lo fue aquello, ni lo es esto. Perdura la secular miseria.

Ahora vuelven a decirnos que la solución pasa por un cambio del sistema productivo, el mismo cambio que debiera haberse iniciado hace ya mucho, como entonces nos prometieron, pero que sigue sin concretarse y suena a disculpa para dilatar respuestas a las urgencias. La incapacidad política nos mantiene en un monocultivo que acrecienta la desigualdad, aunque haya quienes se atrevan a señalar que no todo es tan oscuro y negativo como se pinta, a pesar de que el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social sentencia que el 44,6% de la población de las islas está en riesgo de pobreza o exclusión social o que el 29,%% vive en hogares con muy poco empleo.

Los hechos refrendan que la desigualdad crece, que los manidos y vacíos discursos perduran y lo que les guía es sacar rédito para sus siglas. En un reciente trabajo, publicado en El País, la investigadora de la Universidad de Yale Erica Benner decía que Maquiavelo, en su denuncia contra las malas artes en política, señalaba que las crisis democráticas tienen dos causas especialmente profundas: una es el sectarismo extremo, ese que aparece cuando se confunde la sana discrepancia y se exige unanimidad ideológica; la otra, las desigualdades extremas, porque alteran el equilibrio general de las libertades que preserva la estabilidad de las sociedades libres.

Llegados a este punto, así nos sigan prometiendo cambios del sistema productivo, así nieguen las evidencias, así continúen enfrascándose en reproches mutuos, todo indica que estamos en la tormenta perfecta. Razón tenía, sigue teniendo, Pedro Lezcano: ¡Que cojan ellos la maleta!