El rey Juan Carlos, saludando al llegar a Sanxenxo. / EFE

El PSOE sobreactúa

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

«Hoy suben las temperaturas en todo el país, el gran bochorno en Sanxenxo». Así ironizó días atrás en Twitter la diputada del PSOE y exvicepresidenta del Gobierno de España, Carmen Calvo, sobre la visita del rey emérito a España. «La llegada del emérito supone un desprecio a la democracia», dijo otro destacado exdirigente socialista, Odón Elorza, también diputado nacional y alcalde de San Sebastián (País Vasco) durante muchos años.

Son solo dos ejemplos de las reacciones socialistas a la presencia de Juan Carlos I en Sanxenxo tras varios años de residencia en Abu Dabi, a donde se marchó, como él mismo justificó, para facilitarle las cosas a su propio hijo, el actual rey, ante la repercusión pública de las investigaciones que hoy ya han demostrado que cometió numerosas irregularidades en su etapa en la Jefatura del Estado.

A poco que uno haya seguido mínimamente la actualidad no puede evitar cierto sonrojo cuando lee o escucha posiciones como las de estos socialistas, algunos de los cuales, por cierto, tuvieron mando en plaza. Se indignan en Twitter cuando pertenecen al partido que durante años ha servido de parapeto político al rey y, con ello, a su comportamiento poco ejemplar. Por eso no resulta coherente ni convincente esa sobreactuación en redes sociales y medios de comunicación. La realidad de sus hechos prueba otra cosa.

A muchos de los que aún defendemos la monarquía como institución nos cuesta asimilar el desprecio a la ley con el que se manejó Juan Carlos I y su traición a la confianza que le depositamos muchos españoles, pero a mí particularmente me molesta también esta doble cara del PSOE, máxime cuando uno tiene la sensación de que en todos estos años no solo calló, sino que mantuvo la lata, como decimos en Canarias.