Productos de proximidad

«Los socialistas buscan en CC un sustento más saludable para salvar la reforma laboral»

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN Las Palmas de Gran Canaria

Hoy resulta casi imposible seguir la estela de una moda. El bombardeo de tertulianos, redes sociales, podcast y demás productos de hipercomunicación impide seguir el rastro de una idea, analizar con calma lo qué está pasando o tomar decisiones sustentadas en datos. «Hay que empoderarse», «debes salir de la zona de confort», «apuesta por el desarrollo sostenible»...El correcorre de la última frase tendencia lo invade todo y, sin tiempo para masticar la anterior, ya estamos preparados para tragar la siguiente. La moda dicta ahora consumir «productos de proximidad» y en esas anda el PSOE de Pedro Sánchez cuando busca el apoyo de CC para salvar su reforma del mercado laboral sin dejarla demasiado al fuego. Con algo hay que llenar el plato.

La matemática parlamentaria -vieja sabia, ajena al ritmo tiktok- beneficia el picoteo de los socialistas que llevan toda la legislatura amagando con comprar las tiernas legumbres de Ciudadanos, las carnes de ganadería extensiva del PP y los tubérculos última generación de Junts per Catalunya para acabar siempre dejando los cuartos en sus tenderos de confianza.

El portavoz del PSOE acude al mercado del barrio con la cesta vacía bajo el brazo, dispuesto a echar dentro a cualquier diputado que garantice la aprobación de la reforma de mínimos pactada con empresarios y sindicatos. Es ahí, en ese contexto ya normal para Héctor Gómez, donde el voto de Ana Oramas y pronto el de María Fernández se convierten en ese «producto de proximidad» tan en boga. ¿Para qué buscar alimentos a miles de kilómetros si en casa tenemos de lo mejor para aprobar una ley sin sobresaltos?

Mientras los socios naturales de la coalición de Gobierno pretenden agregar su sabor al plato de la reforma laboral, los socialistas buscan sustentos más saludables pero menos reconocibles en el paladar de lo negociado por Yolanda Díaz. También intentan que el precio de abandonar a sus proveedores habituales sea asequible, no es cuestión de comprar tomates hidropónicos que desmoronen la economía familiar. Experimentos, los justos.

¿Y qué gana el agricultor nacionalista canario en esta subasta? Por lo pronto, CC aprovecha el cortejo de los socialistas para volver a colocar su producto en el mercado. El primer paso para vender algo es poder ofresérselo al cliente. Después vendrá el regateo del precio justo, los trucos al pesar la compra, la búsqueda del cambio, la generosa propina...Ahora hay que disfrutar el momento. Ya habrá tiempo para consumir la próxima frase de moda.