¿Preparados para el día después?

«Es momento de aglutinar esfuerzos para adaptarnos y convertir a Canarias en un destino de calidad»

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Con la desescalada progresiva en la que está inmersa nuestra sociedad, el sector del turismo en Canarias ya se va preparando sin pausa para ese día después en el que empiecen a llegar visitantes. Han sido dos largos meses de alojamientos y servicios totalmente cerrados con el consiguiente cataclismo económico para empresarios, trabajadores y el resto de la sociedad que, de forma directa o indirecta, depende del turismo para cobrar a final de mes.

Por ello, es momento de aglutinar esfuerzos para adaptar nuestro mercado a lo que viene y convertir de una vez por todas a Canarias en un destino de calidad y no de turismo barato. Materia prima hay de sobra y quizás lo que falta es conciencia global del empresariado en detectar el problema, una apuesta firme de las instituciones en rehabilitación y acondicionamiento y asumir de una vez por todas que el turismo precario es solo pan para hoy y hambre para mañana.

En estas últimas semanas se han puesto en marcha numerosas iniciativas públicas y privadas que buscan crear sinergias, recabar opiniones y propuestas entre los expertos de actuación y mejora para luego ponerlas en conocimiento de los que mandan, es decir, ofrecerles las herramientas necesarias para que las islas emprendan el rumbo hacia otro destino diferente que no sea simplemente el del sol y la playa, que ya es muchísimo.

Porque el visitante de ahora busca algo más, se conecta, compara, conoce y hasta memoriza el destino antes de llegar al mismo y, por ello, hay que ofrecer algo más y, sobre todo, no engañarle enmascarando las múltiples deficiencias que aún conservamos desde el inicio de esta industria en Canarias. En Gran Canaria, sin ir más lejos, seguimos ofreciendo unas hamacas que afean la costa, un paseo marítimo en Playa del Inglés patético con zonas anexas que están prácticamente abandonadas. Incluso, los comercios siguen ofreciendo los trajes de gitana y torero a los turistas como reclamo... lamentable. Carreteras sin asfaltar, calles sin mantenimiento, apartamentos con arquitectura de los años 80, infraestructuras públicas abandonadas y apenas una oferta de ocio privado de primer nivel, acompañan a paraísos como las dunas de Maspalomas que no están acotadas para evitar que se conviertan en un coto privado para aquellos que quieren hacer de todo, menos tomar el sol.

Tenemos un paraíso en nuestras manos y, quizás, esta pandemia nos está ofreciendo la oportunidad de reflexionar y apostar de una vez por todas por la excelencia, pero debe de ser una apuesta conjunta y no solo de los que de verdad están concienciados en que el futuro se escribe ahora.