EFE

¡Qué país tenemos!

Chapuza en el Congreso, los bancos pasan de los mayores y la previa de Eurovisión, un carajal

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Vodevil, sainete, esperpento, adefesio, desatino, disparate, y cuantos adjetivos chuscos se les ocurran serán insuficientes para calificar la sesión del Congreso de los Diputados en la que se aprobó la que se quería que fuese la ley más trascendente de toda una legislatura, la llamada reforma laboral, aprobada gracias a la «justicia poética» para unos o por «pucherazo» y «prevaricación» para otros.

País que pasa, en fracción de segundos, de los vítores jactanciosos de una banda al de la otra, mientras ya veremos qué dice la Justicia, convertida, por defecto, en protagonista de la vida política, que va del «secuestro a la democracia» al «tamayazo», que aquí a palabras gruesas pocos nos ganan. Cualquiera que sea el resultado, a la vista está, todos han perdido, hemos perdido. No hay nada de que sentirse orgulloso.

Maniobrerismo, chapucería, 'vendettas', celos, odios, que no discrepancias, como motor de actuación. Todo muy 'edificante'. Y en este lodazal todos intentando sacar rédito. No mercadean, trapisondean y en vez de enmendarse suman y siguen. En este país estamos.

El mismo en el que después de la contestación generalizada contra la exclusión digital a la que la banca ha condenado a los mayores, reduciendo la atención personal y condenándolos al uso de las nuevas tecnologías, el Gobierno se apura a instar a los bancos a que corrijan tales medidas, pero 'ignora' que el mismo obliga de facto a realizar la mayoría de los trámites administrativos para la petición de ayudas por vía internet, en un país en que la brecha digital se ha acentuado tras las dos últimas crisis. Vivir para ver.

País, también, que se enfrasca, con participación de todas las fuerzas políticas, en un furibundo debate, con redes encendidas, derroche de portadas y horas de radio y televisión sobre los grupos y cantantes que se han presentado para representar a España en Eurovisión, con gente apasionadamente defendiendo a una cantante de la que se dice que no tiene ni un ápice de ritmo, mientras, como nos ha recordado el músico y compositor Salvador Niebla, nadie se ha hecho eco de que el gran músico Jordi Savall ha sido nombrado Miembro de Honor de la Royal Philarmonic Society, una de las entidades más prestigiosas del mundo, que concede este galardón como reconocimiento al servicio a la música que músicos excepcionales han realizado a lo largo de la historia.

Este país tenemos. Tendremos que hacérnoslo mirar. Y pronto.