Fotograma del vídeo de Asiria Álvarez para 'Orgullo de barrio'.

Orgullo de barrio

«Barrio es una palabra preciosa, que esconde entre sus sílabas la verdadera historia de una ciudad. Un poliedro de vidas y vivencias cargado de historias y superación»

David Ojeda
DAVID OJEDA

Crecí en un barrio de casas pequeñas y con un único colegio público, que fue añadiendo cursos a su oferta educativa al ritmo al que los de mi generación íbamos cumpliendo años. Mi barrio era como la aldea de Astérix, un asentamiento pequeño y obrero franqueado por núcleos enormes como La Paterna, Parque Central y un gigantesco arenal hoy hiperurbanizado y bautizado como Siete Palmas. Fuimos niños felices en ese entorno en el que no había ascensores y conocer un alumno de colegio privado era casi como ver un extraterrestre.

Ni mejor ni peor que otros universos, era el nuestro. El que conocíamos y el que construyó una forma de ser ante la vida que por mucho que pase el tiempo o por más lejos que nos vayamos siempre estará presente en nuestra identidad. Décadas después todavía desprendemos orgullo y nostalgia en ese chat de grupo en el que decimos mil veces que tenemos que vernos y nunca concretamos el reencuentro.

He pensado mucho en esos orígenes tras la concesión a Asiria Álvarez del premio a mejor vídeo en los Premios Canarios de la Música. El potente documento visual acompaña a la canción 'Orgullo de barrio', del rapero Gekah, surgida del proceso colectivo que impulsado por la gente de PSJM ahondó en las características de un barrio tan singular como Las Rehoyas.

Cuando recogió su premio Álvarez introdujo una frase genial: «Para que la palabra barrio no sea sinónimo de precariedad». Ni de prejuicios y estigmas, añadiría. Barrio es una palabra preciosa, que esconde entre sus sílabas la verdadera historia de una ciudad. Un poliedro de vidas y vivencias cargado de historias y superación. Como se refleja en los creadores de 'Orgullo de barrio' también es un lugar en el que el talento brota a pesar del abandono institucional.