El orden del debate

Son legión los ansiosos por saber por qué Espino no quieren que la llamen tránsfuga

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Los criterios de la Mesa del Parlamento para ordenar un debate como el que concluye hoy son todo un misterio. Supongo que Gustavo Matos y sus compañeros de Mesa son capaces de mirar los posos del café que se toman en la sala justo detrás de donde se sientan y logran ver algo de coherencia donde el resto no vemos más que granos de molienda.

Solo así se puede entender el criterio seguido para esta sesión. A saber: en lugar de ordenar el debate de mayor a menor, dejando la última intervención para el grupo mayoritario del pacto regional, que es lo que suele hacer el Congreso en las grandes ocasiones, optaron por ir de mayor a menor, pero separando para el bloque de la tarde del martes a la oposición y para la mañana de ayer a los partidos del Pacto de las Flores. Fruto de ese antojo, Coalición tuvo el martes, de facto, dos portavoces en la tribuna, con José Miguel Barragán y Vidina Espino, mientras que en la mañana de ayer Nayra Alemán, por el tercio socialista, hizo su exposición antes que sus socios minoritarios.

Sobra decir que con esa distribución hubo dos desequilibrios: el plus de CC el martes y que el interés fue evidentemente desigual, pues estaba claro que la sesión vespertina iba a tener más calado político que la matinal de ayer. Claro que siempre hay margen para la sorpresa porque, a pesar de ese pan con unas tortas que hizo la Mesa, apareció la ex de Ciudadanos y ahora 'adscrita' de hecho a CC pidiendo intervenir. Vidina Espino se dio cuenta un día después de que Ángel Víctor Torres la había llamado tránsfuga y, reglamento en mano, reclamó su derecho a contestar. Gustavo Matos se lo negó pero son legión los ansiosos por saber cómo explica ella que habiendo cambiado de partido y no habiendo dejado el escaño se puede enfadar porque la llamen así. Se ve que ella también lee los posos del café y ve una lógica que el resto no vislumbramos.

Por lo demás, la sesión demostró que Nueva Canarias, y en especial su portavoz, Luis Campos, llevan en el ADN la defensa de las tesis del Polisario y no van a renunciar a ello. Llamó la atención la reprimenda de Nayra Alemán a Campos por olvidarse de las mujeres en sus referencias desde la tribuna pero, sobre todo, quedó en evidencia que, a pesar de los pesares, entre los socios del pacto hay buena relación. Por si había alguna duda, ahí estaba Casimiro Curbelo para aclarar que todo sigue en su sitio; es decir, que él sigue en el mismo sitio...