¿Qué ofrece de nuevo CC?

La formación nacionalista parece haber perdonado a Clavijo el error más grave de su existencia

Manuel Mederos
MANUEL MEDEROS

No parece muy esperanzador el cónclave de Coalición Canaria este fin de semana con Clavijo como «novedad» para afrontar los retos de una formación, presentarse en 2023 a las elecciones y ganarlas. Con los avales que ha presentado y sin otro rival, el expresidente del Gobierno tiene todas las papeletas para ocupar a la búlgara el cargo orgánico al que siempre aspiró.

La formación nacionalista parece haber perdonado a Clavijo el error más grave cometido en sus 27 años de existencia, perder el Gobierno y gran parte del poder en las islas; y está dispuesta a consolidar la vuelta al pasado insularista en su funcionamiento orgánico y a consolidar, de facto, el giro a la derecha que la hegemonía de ATI en esta última etapa ha propiciado.

También parece haberle perdonado su huida al Senado por sus problemas judiciales, dejando su puesto en el Parlamento de Canarias, es decir, el de jefe de la oposición, en manos de sus compañeros. Él dice que no piensa en ser candidato para las próximas elecciones, pero desde su puesto de senador trabaja como si lo fuera.

Tras la pérdida de todo el poder, de CC se esperaba algún tipo de reflexión más ajustada a su situación, desde la que volver a ilusionar a militantes y electores que creen firmemente en la opción nacionalista y en que es necesaria una potente voz en Madrid para defender a Canarias. Pero lo que se escucha y lee de este congreso está pasando por debajo de la puerta, quizás porque todo suena a viejo y usado.

Clavijo se presentó como la «renovación», y sonaba bien en aquel momento, en el que la crisis sacaba a la vieja guardia de la política, pero rápidamente se convirtió en un personaje que parecía sacado de las mismísimas arcas del conservadurismo.

La etapa de Clavijo al frente de la Presidencia del Gobierno hay que recordarla como una de las más duras del partido. La visión que triunfó fue la de ATI, con una vuelta al insularismo como base constituyente, alimentada con miles de millones de las arcas públicas; una derechización sin precedentes del partido con José Manuel Soria como aliado incondicional, una persecución inmisericorde de los opositores internos, sobre todo los que apostaron por Paulino Rivero, la ruptura con cualquier posibilidad de acercamiento al resto del nacionalismo y cierto grado de autoritarismo y nepotismo en la gestión, además de mucha propaganda.

¿Qué va a cambiar en CC? ¿Qué ofrecerá a los electores para ilusionarlos en el proyecto? Muchos militantes miran con cierto grado de frustración al futuro. La impresión de muchos es que sin poder CC no es nada, que sus líderes están quemados y que no existen ideas.