Echenique, estos días, en sus funciones de portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados. / Europa Press

¿Y eso es noticia?

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

¿Y eso es noticia? Cada vez la escucho más. Y no, no es una pregunta retórica, aunque lo parezca. Esa es la antesala de la censura, la de aquellos que pretenden decirle al periodista de turno qué es o no noticia. Suele ser un mantra reciente en muchas administraciones y cargos públicos.

Es verdad que también está extendido en el común de los mortales, ahora que con las redes sociales y las tecnologías de la información todo el mundo siente que puede ser periodista, pero no cabe duda de que tiene un plus de peligrosidad cuando la preguntita te la lanza alguien que maneja la información y que no le apetece o no le interesa soltarla.

Por eso, insisto, no es bueno que cada vez normalicemos más que cargos públicos de relevancia como, por ejemplo, Pablo Echenique, se pasen el día disparando contra los medios de comunicación y señalando a periodistas. Días atrás usó otro chivo expiatorio para seguir deteriorando desde dentro y desde arriba los cimientos del sistema, entre los que ha de figurar, sin duda, la libertad y pluralidad informativa.

Puso en duda que El País, un medio de dilatada trayectoria, entrevistase al exministro Barrionuevo porque ejerció el terrorismo de Estado, como si la cabecera, por el mero hecho de haberlo entrevistado, asumiese sus palabras o las hiciese suyas, o peor, fuese cómplice de sus fechorías. ¿Es que acaso un tipo así no merece una entrevista, no tendría que dar explicaciones públicas de sus decisiones?

Caída en desgracia la moral católica, que no nos dio pocos disgustos, asistimos al florecimiento de una inquisición de nuevo cuño que en el fondo oculta afanes totalitarios. Y lo peor es que nos acorrala por uno y otro lado, a derecha y a izquierda.