Por si le interesa

Nos queda otro reto

03/06/2020

Gaumet Florido

Ya estamos en fase dos en casi toda España y en fase tres en tres de nuestras islas. De casi 1.000 muertos diarios en todo el ámbito nacional hemos pasado a contabilizar menos de 50. Siguen siendo muchos, pero son muchos menos. Y en Canarias hemos sumado varios días sin un solo fallecimiento. Registros así, dado lo que ha llovido, invitan a la esperanza. No le hemos ganado la guerra a la covid-19, es verdad, pero al menos ya no estamos tan a su merced. Nos hemos sacrificado para esquivarlo, encerrándonos en casa o saliendo solo cuando nos lo permitían. Hemos cumplido y debemos seguir cumpliendo, todavía, y no se sabe por cuánto tiempo, con nuestra parte del reto: frenar la cadena de contagios.

Pero nos queda la otra parte: contribuir a paliar la otra crisis que ya se avecina, la de la economía. El golpe ha sido más que duro y creo que ni los más sesudos analistas son capaces de predecir el alcance del batacazo. Más aún en un país y en una región como la nuestra, tan dependientes del turismo. Da escalofríos pasear por el sur de la isla y verlo todo trancado. Antes suspiraba por un aparcamiento libre en Meloneras. Ahora me estremece comprobar que puedo estacionar casi sobre el paseo marítimo. La cadena de pérdidas se multiplica de forma exponencial. Día tras día. El sur ahora hiberna, dormido en los ERTE. Cuando le toque reabrir sabremos la dimensión del problema.

Llegado ese momento, creo, nos tocará otra vez remar para empujar. No habrá turistas suficientes para tanto hotel y nos corresponderá, pues, apostar por lo nuestro. Veraneen aquí. Los que puedan, que serán bastantes menos, seguro, que antes. No sumaremos tantos, ni mucho menos cubriremos el descosido que este virus le dejó al sector, pero al menos estaremos ayudando a mantener cientos de puestos de trabajo hasta que se normalice la llegada de turistas. Y es que quizás sea una lección que haya que sacar de este duro trance. Tanta dependencia exterior no es buena. No se puede tener todos los huevos en la cesta de la importación, sean turistas o alimentos. Ni poner el acento solo en la cantidad frente a la calidad. Apostemos por la riqueza que se crea y se genera aquí, en las islas o en España, y por visitantes que sepan también valorarlo. No todo está en el precio. Consumamos y ofertemos con criterio. Lo barato sale caro. Siempre. Porque al final lo pagamos todos.