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N.G.
La nueva denominación del primer instituto galdense
Voces, palabras

La nueva denominación del primer instituto galdense

Nicolás Guerra Aguiar

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 14 de junio 2024, 23:15

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La comunidad educativa del IES Saulo Torón había propuesto al Ayuntamiento de Gáldar el cambio de nombre antes de iniciar el traslado a las nuevas dependencias. Si hados, destinos o sinos no lo impiden, podrán ser inauguradas a pocas semanas vista para iniciar el próximo curso 2024 / 2025. Oferta, en su escrito, tres alternativas para la nueva denominación: IES Agáldar, IES Gáldar e IES Gáldar-Saulo Torón.

(Por cierto, estimado lector: la voz «alternativa» fue aceptada como sinónima de «opción» a pesar de que, inicialmente, su significado cuantitativo era muy restringido: «Posibilidad de escoger entre dos cosas». Así está registrada en el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española del fallecido Manuel Seco, catedrático y miembro de la Real Academia Española. Y aunque ya en 1987 el uso por parte de los hablantes había impuesto la referencia a un número superior a dos, «es aconsejable evitarlo en beneficio de la claridad», matiza el académico. A fin de cuentas, añado, el adjetivo latino alter –a -um -'uno de los dos; el otro'- está colocado en posición inicial de palabra.)

Allá por los idus de marzo de este año la corporación municipal aceptó la invitación del consejo escolar para decidir en torno a la nueva denominación y votó unánimemente por la primera ofertada. Al mes siguiente la Consejería de Educación dicta la orden por la cual autoriza el cambio de nombre. Por tanto, el nuevo centro educativo pasará a denominarse IES Agáldar.

Y esta voz, Agáldar, me lleva a algunas consideraciones desde el punto de vista estrictamente lingüístico. Para empezar, no aparece en Tiberite, diccionario de la lengua aborigen canaria de Francisco Navarro Artiles como variante de la palabra Gáldar (forma esta ya usada por Abréu Galindo y Gómez Escudero, siglos ha). Sin embargo, en la obra del catedrático (ya fallecido) y miembro fundador de la Academia Canaria de la Lengua sí figuran Agaldar, Aregaldan, Aregaldar, Gadar, Galda, Galdal, Galdar (así llamada por Núñez de la Peña, historiador lagunero del siglo XVII). Pero no, insisto, Agáldar.

En opinión de distintos especialistas y a pesar de sus cuarenta años de publicación, Teberite [...] es uno de los más completos estudios léxicos dados a conocer en torno a las lenguas habladas en Canarias hasta su desaparición tras la conquista de los territorios insulares, la destrucción de sus señas de identidad y la imposición del castellano como única lengua para la comunicación por quienes se convirtieron en los nuevos amos del archipiélago y esclavizaron a gran parte de los sobrevivientes.

Además, las fuentes de información del profesor Navarro Artiles son amplísimas y rigurosamente seleccionadas. Apunto solo algunas: Monumenta Linguae Canariae, obra de Dominik J. Wölfel, estudioso de las culturas norteafricanas y la historia de Canarias; Antropónimos, de don Juan Álvarez Delgado, ex catedrático de Latín de la Universidad lagunera; Lex. Can., del profesor Steffen, también docente universitario (La Laguna); el trabajo de Antonio Cubillo (voces relacionadas con distintas lenguas y dialectos bereberes)… (Leo en wikipedia que la forma Agáldar aparece en Monumenta… Sin embargo Navarro Artiles no aporta tal información a pesar de que, escribió, «Se trata de la obra de mayor caudal informativo sobre el tema».)

Pero la realidad histórica de la conquista, disimulada como cristianización e incorporación a la corona de Castilla, sigue planteando muchas interrogaciones en lo lingüístico. Así, por ejemplo, ¿son válidos los siete términos arriba transcritos para referirse a la actual ciudad de Gáldar? ¿Quizás unos pocos? ¿Acaso solo uno? Nadie, por el momento, tiene la respuesta exacta, sospecho, pues varias circunstancias rondan en torno a tal planteamiento.

En primer lugar, las lenguas aborígenes canarias no mantienen relación alguna con la base latina del castellano. Pero sí con el grupo de lenguas bereberes (de Barberia, región del norte de África) dada la procedencia norteafricana de los primeros pobladores. Así, muchos sonidos eran ajenos a la lengua de los conquistadores y, por tanto, desconocidos. Pudieron, pues, interpretarlos fonéticamente a través de su oído de distintas maneras, como nos sucede a todos ante muchos extranjerismos.

Además, hemos de considerar la alta posibilidad de confusiones al transcribir palabras concretas, quizás no conocidas directamente por el escribano sino a través de otras personas, acaso también españolas. Añadamos los errores de imprenta: a fin de cuentas hablamos de publicaciones que no disponían, ni por asomo, de las técnicas impresoras de hoy. Entonces, ¿cuál fue la forma original, la mayoritariamente usada por los aborígenes norteños de Gran Canaria para el topónimo de mi pueblo?

El profesor Navarro Artiles (lo conocí personalmente en 1981; me regaló dedicado un ejemplar del diccionario) era hombre inteligente, muy documentado, prudente, extraordinario filólogo. Recoge en su obra todas las variaciones gráficas que llegó a conocer tras muchos años de estudios. Su conclusión, aplicable también a las relacionadas con la palabra Gáldar, es clara: «En principio, todas [las variantes] son verdaderas y ninguna es la auténtica». Tal afirma como muy sensato y juicioso investigador.

Cabe, también, otra pegunta sobre el orden de aparición de las variantes (Agaldar, Aregaldan, Aregaldar…): ¿nada significa o, al contrario, está plenamente justificado? La respuesta la da el mismo profesor: nada es casual. Habla de la variante-cabecera para referirse a la situada en primer lugar (en este caso, Agaldar), pues es la que estaba en uso cuando completó su investigación o, acaso, la más antigua.

¿Podría aventurarse, pues, que la no presencia del topónimo Agáldar en Teberite [...] obedece a que se trata de una voz inexistente y, por tanto, quizás no procedía su uso por el consejo escolar del actual IES Saulo Torón, el Ayuntamiento galdense, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y el mural junto al colegio Iberia, capital grancanaria? En absoluto: terminantemente, no. Ni tan siquiera el registro independiente o colectivo en el glosario de Navarro Artiles de la palabra Agaldar y la ausencia de la voz Agáldar nos permiten desechar el segundo término: ninguna obra de investigación filológica es la perfección absoluta. Documentos habrá (aventuro) que o pasaron desapercibidos o, simplemente, no llegó a manejarlos.

Además, las investigaciones sobre léxico canario de siglos medievales deben basarse exclusivamente en textos o documentos no escritos por los aborígenes. Y ya sabemos de sus vicisitudes, incidentes y posibles errores. A fin de cuentas los informantes directos no siempre fueron aquellos en sesiones de rigurosos estudios lingüísticos. (Aunque ya casi perdidos, recuerdo distintos nombres usados por determinados colectivos para el topónimo. Por ejemplo, «¿Va pa Garda?»; «Soy de Galda»…)

Así, y con tales antecedentes, no osaría ni la más leve insinuación sobre algún despiste en torno a 'Agáldar' (voz solo citada en wikipedia). Que no aparezca en el monumento de Navarro Artiles (1981) no implica su inexistencia pues, tal vez, quizás, pudo permanecer durante algún tiempo. O (seguramente) a mis pesquisas les haya faltado bibliografía, quizás limitadas y muy incompletas.

Concluyo con mi satisfacción personal (como cebollero) y profesional (fui profesor y jefe de estudios nocturno en el INB Saulo Torón) por el novísimo centro IES Agáldar.

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