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Non potuerunt, 'No pudieron'
Voces, palabras

Non potuerunt, 'No pudieron'

Parece designio de los dioses, destino fatal, fantasmal referencia de un partido que lo pudo casi todo hasta las torpes y devastadoras actuaciones de algunos mediocres, acaso con responsabilidades superiores a sus capacidades.

Nicolás Guerra Aguiar

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 24 de noviembre 2023, 23:04

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Como justificación, estimado lector, discúlpeme esta fantasmada latina del titular. Pero me lo inspiró otro encabezamiento, Non possumus ('No podemos'), leído en un artículo de contenido religioso ('La falsa iglesia apóstata'). Inicio, pues.

Hubo un tiempo desde la ya lejana Transición en que -salvo excepciones- Unión de Centro Democrático, Partido Socialista Obrero Español y Partido Popular ejercieron el poder absoluto -y a veces absolutista- en este país propiedad de todos los españoles. Pero no exclusivo de quienes, sin permiso de la Constitución a la que tanto aclaman, se han erigido en sus valedores y testaferros ajenos a urnas, papeletas y pureza democrática. Eso se llama usurpación, es decir, apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a todos.

El primero de los partidos arriba nombrados se formó con democristianos, socialdemócratas, liberales… También pertenecieron a él otros procedentes de la dictadura franquista (el mismo Adolfo Suárez -presidente del Gobierno entre 1976 y 1981- había sido gobernador civil, procurador en Cortes, ministro-secretario general del Movimiento). Desapareció en 1982.

Muchos de sus profesionales y salvadores de la patria anterior pasaron a engrosar el listado de Alianza Popular -nació en 1976-, «el partido de los siete magníficos»: seis de sus fundadores -Manuel Fraga a la cabeza- habían sido ministros franquistas. Por tanto, el acomodo fue inmediato y sin traumas psicológicos o revoluciones pendientes. La identificación ideológica evitó desestabilizaciones y desasosiegos.

Alianza Popular se convirtió en Partido Popular (1989) bajo la presidencia de Manuel Fraga, quien señaló a José María Aznar como sucesor (1990) durante un extraordinario congreso. El elegido formará su primer Gobierno en 1996 tras derrotar al señor González, del PSOE (presidente desde 1982).

Pues bien. Hasta las elecciones de 2019 ambos partidos se alternaron en el Gobierno de la nación, a veces con mayoría absoluta y otras con alianzas externas. Lo cual, dicho sea de paso, permitió al señor Aznar «hablar catalán en la intimidad», la misma lengua de Pere Corominas en 'Les presons imaginàries' (1899), obra iniciada durante el presidio en Montjuïc por causas políticas.

Podemos dejará de ser un día de estos, solo permanecerá el recuerdo de una oscura sombra

En medio, tres nacimientos (Ciudadanos, Podemos y Vox -2005, 2013 y 2014, respectivamente-) vinieron a romper la tradición iniciada en 1982, es decir, el mantenimiento de monopolios y la rotación PP-PSOE. Consecuentemente, se produce por primera vez la presencia en órganos de poder de los tres novísimos partidos citados.

Así, Ciudadanos obtiene cuarenta escaños en las elecciones generales de 2015. Podemos logra cuarenta y dos (añadamos quince: Podemos Compromís más Podemos En Marea). Vox consigue cincuenta y dos señorías en las generales de 2019. Ante lo expuesto, la pregunta: ¿de dónde proceden los casi siete millones de papeletas (2015) que suman Ciudadanos y Podemos, precocidades aún de biberón y Pelargón?

Ciudadanos fue la gran esperanza de sectores sociales próximos al PP o simpatizantes... pero centralizados por la razón, el equilibrio, el respeto a sus contrincantes y con aparentes perspectivas de diálogo. Sin embargo, hoy Ciudadanos se da por desaparecido. Incluso renunció a presentar candidatura en mayo pasado.

También miles de españoles desmoralizados volvieron a ilusionarse con un proyecto de izquierdas (Podemos) algo pacíficamente revolucionario y comprometido socialmente, tal demostraron los primeros años. Forzaron al PSOE a recuperar y sacar brillo a un fundamental e identificador planteamiento ideológico: la socialdemocracia. (A todas estas, escisión dentro de los escindidos: Sumar, oficializado en mayo de este año, devora a Podemos y consigue aislarlo, imprudente precipitación: sus cinco diputados pueden revolverse y complicar proyectos del Gobierno no socialmente fundamentales. Así, Podemos dejará de ser un día de estos, solo permanecerá el recuerdo de una oscura sombra inicialmente luminosa, esperanzadora…)

Vox agrupará a sectores ultraconservadores del PP (permanecen algunos), añoranzas de tiempos y modos pasados. Obtendrá más de tres millones y medio de votos en 2019. Y se hará imprescindible para conquistar comunidades, ayuntamientos… mientras impone sus trasnochadas exigencias y, a la par, aumenta la soledad del PP, fiel reflejo de su aislamiento en el Congreso.

Pero Vox reduce votantes (hoy, diecinueve señorías menos). ¿La violencia callejera de extremistas podría explicar en el futuro su hipotética bajada de apoyos? (Por cierto: ¿para qué llevaba pistola un alférez de la Academia de Zaragoza durante la protesta del pasado sábado ante la sede del PSOE? ¿Era suya o del Estado? ¿Lo expulsarán de la carreta militar? ¿Es un comportamiento delictivo?).

Por el camino tres soberbias, tres inimaginables talegazos y desapariciones de tres jóvenes prometedores: Albert Rivera Díaz (Ciudadanos), Pablo Casado Blanco (PP) y Pablo Iglesias Turrión (Podemos). Ninguno había alcanzado los cuarenta años. Su aproximación personalizada al poder; la convicción de que España giraba en torno a sus ombligos; arrogancias, vanidades, prepotencias y engreimientos al creerse mesiánicamente enviados por los dioses fueron la simbólica y venenosa cicuta que ellos mismos cultivaron cuando eran valedores del poder… La bebieron embriagados por sus egos.

Forzaron al PSOE a recuperar un fundamental planteamiento: la socialdemocracia

Apunté que Podemos dejará de ser o existir un día de estos. ¡Tan corta vida para tanta admiración, esperanza y refulgente sueño! Fue la recuperada ilusión de quienes ya habían expulsado de sus vidas las expectativas para caminar hacia mundos mejores, más justos, más equilibrados y enraizados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pues, bien es cierto, los tres millones y tantos de españoles habían empezado a creerlo desde que el primer diputado podemista entró en el Congreso la primera mañana de la nueva legislatura, ideológicamente transformadora, ¡y con aquellos rizos, ditoseadiós!

Pero desde esta semana que termina mañana, estimado lector, desaparecido tiempo atrás el señor Iglesias, fraccionado interiormente por quienes siempre fueron devotos y admiradores de razones, razonamientos y palabras nobles y elementales, Podemos se acerca más a la secuencia latina del título: «Non potuerunt, No pudieron».

Parece designio de los dioses, sino, destino fatal, conjunción romántica, fantasmal referencia de un partido que lo pudo casi todo hasta las torpes y devastadoras actuaciones de algunos mediocres, acaso con responsabilidades superiores a sus capacidades.

El diálogo sereno e inteligente fue sustituido por naifes, lorquianos cuchillos y navajas de Albacete, dagas... a la manera de tabernarios e irracionales matones. Pablo Bustinduy, nuevo ministro de Derechos Sociales, es el más claro ejemplo de la cacería emprendida contra un cerebro gris, ideólogo y cofundador de Podemos. Su silencioso abandono del partido y la vuelta a la universidad empezó a dar las primeras pistas...

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