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Quien ganó fue la Libertad
Voces, palabras

Quien ganó fue la Libertad

Pero, como en Derecho, 'Dura lex, sed lex' ('La ley es dura, pero es la ley') | Lo cual, en román paladino, viene a traducir algo así como que las alianzas de los aparentes perdedores pueden dar, con todas las bendiciones, la vuelta a la tortilla

Nicolás Guerra Aguiar

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 28 de julio 2023, 23:08

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La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres». 'El Quijote'. IIª parte, capítulo LVIII. RBA Editores.

'El Mundo' no es, precisamente, un periódico devoto de la izquierda. (Por cierto: me parece necesaria una redefinición actualizada del término cuando se refiere a determinados posicionamientos políticos.) Pero algunos de sus titulares del pasado lunes me resultaron prudentes, profesionales. Así, por ejemplo, destaca la victoria del PSOE en dos comunidades con personalidad propia desde tiempos atrás pues, ¡oh, sorpresa!, «ganó en votos a PNV y EH Bildu» (País Vasco) y obtuvo «victoria arrolladora» en Cataluña. (Lo corrobora Onda Cero -emisora más bien no sanchista, sino todo lo contrario-: «El voto independentista se desploma en Cataluña […] El PSOE se convierte en primera fuerza sumando más votos que todo el independentismo».)

Y aunque bien es cierto que teóricamente solo el PSOE tendría posibilidades de gobernar, la muy marcada pérdida de escaños de los partidos vascos y catalanes implica posicionamientos más radicales ya hechos públicos. Estos, por tanto, podrían bloquear la única mayoría absoluta posible encabezada por el señor Sánchez y, así, forzar a nuevas elecciones para otoño - invierno.

No obstante, sin apasionamientos ni exabruptos, algo está claro: el triunfo psocialista en las dos comunidades significa el éxito de las políticas de diálogo y entendimiento y la concienciación ciudadana -la mayoría ciudadana- de que los ayer anhelados independentismos no son, hoy, la preferencia vital y mayoritaria de ambos pueblos. A la vez, es la demostración palpable de algo indiscutible: la aplicación (2017 - 2018) del constitucional artículo 155 en Cataluña debió ser, como poco, más meditada, discutida y valorada.

Con todos mis respetos y la felicitación por su victoria para quienes votaron al PP en el ejercicio de su libre y democrático derecho, me alegra con absoluta serenidad y sin algarabías, voladores o papagüevos que no hayan obtenido la mayoría absoluta. Y sobre todo que su alianza con Vox en comunidades y ayuntamientos no diera los resultados pregonados con precipitada precipitación más allá incluso del sistema solar. (Quienes vivimos la dictadura franquista en plena efervescencia juvenil sabemos qué fueron SU patria, su libertad, su orden público, su respeto a ideas y comportamientos ajenos, su monólogo opuesto a palabras nobles y elementales, su visión medieval de la sociedad, su reserva espiritual, su tergiversada Historia, su caudillo de España «por la gracia de Dios», bendiciones eclesiales y eclesiásticas incluidas...)

Que la estructura de nuestro sistema parlamentario (lo mismo en cabildos y ayuntamientos) no dé la victoria final a quienes más diputados, consejeros o concejales obtengan (salvo mayorías absolutas) puede ser discutible, opinable, justa o injusta... Pero, como en Derecho, 'Dura lex, sed lex' ('La ley es dura, pero es la ley'). Lo cual, en román paladino, viene a traducir algo así como que las alianzas de los aparentes perdedores pueden dar, con todas las bendiciones, la vuelta a la tortilla.

Y de eso sabe bastante el PP para su beneficio, conveniencia y aprovechamiento. Sirvan dos ejemplos: el PSOE canario y el extremeño fueron las listas más votadas en las anteriores elecciones a sus respectivos parlamentos. Pero el PP pactó con CoATIción Canaria y Vox, respectivamente. Y así, en el ejercicio de su derecho, se repartieron el poder supremo.

Por otra parte, que con ciento treinta y seis escaños los populares vean casi absolutamente imposibilitadas sus intenciones de formar Gobierno (el PSOE obtuvo ciento veinte en 2019… y lo logró sin que el pasado domingo significara su exterminio) me lleva, también, a destacar la triste soledad del PP en un Parlamento tan amplio y variopinto formado por trescientas cincuenta señorías, once partidos, coaliciones, bloques… Salvo UPN (apéndice del PP en Navarra) ningún otro le tiende la mano: ni tan siquiera CoATIción Canaria, su contubernio en nuestra tierra.

Y mucho menos los peneuvistas vascos, a fin de cuentas planteamiento político civilizado, coherente, respetuoso... más hermanado ideológicamente con el PP que con el PSOE. Pero ya lo dijo un alto representante: «Si pactan con Vox, no cuenten con nosotros». (Así y todo, tal representante es un político… y ya se sabe sobre palabras dichas, rigores, ideologías: Eolo, dios de los vientos, los transforma por arte de birlibirloque, es decir, de magia potagia... No obstante, parece que va en serio la negativa: es la coherencia, señor Feijóo.)

Los populares, quizás llevados por encuestas (¡cómo desvariaron!), euforias, engreimientos, prepotencias, halagos y alabanzas de determinados sectores de influencia, retaron a una parte de la sociedad española. Y no solo aceptaron el apoyo externo de Vox para el gobierno de algunas ínsulas autonómicas: su envalentonamiento los llevó a darle poder institucional, coche oficial, voz en las tomas de decisiones. Y los voxianos, pletóricos, se mostraron sin engaños, tretas o fraudes a su programa: donde pudieron suspendieron actos culturales, ordenaron arriadas de banderas colectivas ('trapos arcoíris'), bloquearon investigaciones de la Memoria Histórica como en Burgos, cancelan ayudas a las coordinadoras… con el visto bueno y el apoyo material del PP. (Esta fue la descarga eléctrica que activó a muchos miles de ciudadanos.)

Cuando llegó al éxtasis espiritual tras su victoria en el debate con el señor Sánchez (este, acaso, se había sobrevalorado: lo vi perdido en mis quince minutos de atención) el candidato del PP se alejó aún más del hombre sereno, pausado, aparentemente europeizado capaz de entenderse incluso con antagónicos planteamientos políticos… sin renunciar a su esencia de centro - derecha civilizada, racional y dialogante. Hoy, y ya declaradamente desde la noche del domingo cuando apareció en la balconada del centro neurálgico pepero, el señor Feijóo sabe que la señora Ayuso le cuenta los días para su relevo. (¿Por qué el señor Aznar intervino tanto en la campaña pepera? ¿Por qué el candidato incluyó dentro de su núcleo de influencia y poder al señor Hernando Fraile -«Un navajero en el Congreso» según 'elplural.com'-? ¿Por qué, sin embargo, los señores Guerra -Alfonso- y González -Felipe- no aparecieron ni de coña… por suerte para el PSOE?)

Así pues, el señor Feijóo acaso podrá empezar a escribir sus Memorias en torno a la fugacidad de las cosas mundanas: le pudo el engreimiento. Y lo siento, de verdad, por quienes piensan que otro PP es posible. Más: es necesario.

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