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La Ecoisla y el eco de una isla (2)
¿Te lo imaginas?

La Ecoisla y el eco de una isla (2)

En Gran Canaria estamos viviendo un momento histórico, con una amplia movilización ciudadana que plantea la necesidad de tomar decisiones transcendentales para impulsar un nuevo modelo de desarrollo sostenible

Miguel Ángel Rodríguez Sosa

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 5 de mayo 2024

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Antes de continuar me gustaría comentar algo que me llama poderosamente la atención, lo poco que nos gusta recibir críticas, a casi todas las personas, pero en especial a los políticos. Parece que opinar de sus acciones u omisiones les incomoda, incluso los hay que lo llevan al terrero personal, una cosa así como «estás conmigo o contra mí», tal vez será porque se sienten juzgadas, pero nada más lejos de la realidad, una crítica es solo información, mejor o peor transmitida , pero solo es una información valiosa, que puede llegar a ser muy útil incluso. Yo personalmente las agradezco, y por eso permito a los demás ser auténticos, que aprueben o desaprueben algunos de mis comportamientos u opiniones. También me permito ser desaprobado, ya que no puedo agradar a todas las personas. Es más, te invito a que veas la crítica como un regalo, como una oportunidad que puede ayudarnos a mejorar, incluso a llamar la atención sobre un aspecto que ignoramos o hemos pasado por alto. Eso si, la única condición es que siempre debe ser constructiva, Frank A. Clark lo resumió a la perfección: «Las críticas, como la lluvia, deben ser lo suficientemente suaves para alimentar el crecimiento de una persona sin destruir sus raíces».

Me parece interesante también recordar a Emmanuel Carrère cuando dijo: «Lo contrario de la verdad no son las mentiras sino las certezas», y es que las certezas conspiran contra la posibilidad de incorporar verdades. Quienes están encerrados en sus certezas no pueden estar abiertos a encontrar la verdad, puesto que consideran que ya la tienen, viendo innecesaria cualquier indagación, asesoramiento o debate.

También es importante destacar la falta de reflexión y análisis necesarios antes de posicionarnos a favor o en contra, no de una persona, sino de sus ideas o decisiones, así como el sentimiento de lealtad mal entendido que nos lleva a decir que lo que haga mi amigo o amiga está 'bien' y lo que haga alguien que no sea de mi agrado está 'mal'. A mis amistades y familiares les pido que duden de todo lo que yo les diga o les digan de mi, les animo a que contrasten la información. Con nuestro equipo de fútbol, partido político o líder pasa algo más curioso aún y es que hagan lo que hagan, digan lo que digan, sea cierto o no, estemos convencidos de ello o no, cerramos filas y los apoyamos 'a muerte'. No se permite la crítica y a la persona que ose hacerla se le expulsa o se le afea su falta de fe. Pero yo soy de los que cree que si hay que tener fe a algo o alguien prefiero que sea a la razón y a la moral. Muchas de estas situaciones me recuerdan al cuento del 'Rey desnudo' del danés Hans Christian Andersen con sus mensajes de advertencia: solo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea y qué flaco favor se le hace al jefe cuando no se le dice la verdad por miedo a incomodarlo o a las represalias que pueda traer el llevarle la contraria.

Continuo ahora con mis aportaciones, mi crítica constructiva. En Canarias, en general, y en Gran Canaria, en particular, estamos viviendo un momento histórico, con una amplia movilización ciudadana que plantea la necesidad de tomar decisiones transcendentales para impulsar un nuevo modelo de desarrollo sostenible, teniendo por tanto que revisar el actual modelo de desarrollo económico y turístico de las islas. En otras palabras, hay que diseñar el siglo XXI social y económico de Canarias. Pues bien, los partidos políticos se han puesto a la tarea, hay que recordar que son los mismos que han estado gobernando los últimos 40 años, y que siguen dirigiendo el Gobierno de Canarias y la mayoría de los cabildos. Su propuesta es que en cinco meses, si has leído bien cinco meses, van hacer esta transformación. Creen que con cinco grupos de trabajo y 45 representantes del Gobierno, las corporaciones insulares y los municipios darán respuesta a la redistribución de la riqueza en el sector turístico, la ordenación del territorio y el reto demográfico. A finales de año anuncian también que entregarán las líneas maestras de la política a aplicar en las Islas «a más de 10 años vista, con las luces largas puestas». ¿En serio? Algo tan importante y con tanta trascendencia lo van a decidir este grupo de políticos, qué nos hace pensar que los que han sido parte del problema van a encontrar soluciones distintas. Pero sobre todo, no pueden hacerlo de esta forma, ya que no están legitimados para tomar decisiones que exceden y mucho a sus competencias.

Digo bien, no están legitimados ya que solo votamos a nuestros representantes políticos para que se hagan cargo de la gestión coyuntural, el día a día de las instituciones, y solo durante los cuatro años que dura la legislatura o el mandato. Ellos y ellas tienen el compromiso y la obligación de cumplir con sus programas electorales, o planes estratégicos, con sus cuatro planes operativos (que son los presupuestos anuales). Los temas estructurales, es decir las cuestiones trascendentales, tienen que ser decididas mediante una mecanismo de participación ciudadana, lo suyo sería un referéndum pero a falta de ello, se hace obligatorio un amplio consenso, en el que participe activamente la mayoría de la sociedad. Es imprescindible generar un proceso participativo. Es mucho lo que nos jugamos, nada más y nada menos que el presente y el futuro de las próximas generaciones. Si no se hace así, con amplia mayoría, los políticos que salgan elegidos en las próximas elecciones podrán cambiar todo lo que acuerden los políticos actuales.

En Gran Canaria, al menos, podemos hacer las cosas de otra manera, hacerlas bien. La Ecoisla es participación ciudadana, si no, no se entiende. Igual que no se entiende la democracia sin ella, lo contrario sería una dictadura. El propio 'Pacto por Gran Canaria' con el que gobiernan el Cabildo de Gran Canaria, Nueva Canarias y PSOE, y como no podía ser de otra manera, recoge la participación de una manera muy clara y explicita: este pacto «tiene como seña de identidad la colaboración estrecha con los 21 municipios de Gran Canaria, con la sociedad civil organizada en torno a las pymes, los sindicatos y el tercer sector. Con el conjunto de la ciudadanía grancanaria. Las grandes decisiones deben tomarse desde el consenso y la prioridad del interés general». Por si no quedaba claro continua de esta manera: 'El nuevo Gobierno Insular quiere «involucrar a todos y todas las grancanarias en nuestra acción de gobierno, porque su futuro, su bienestar, su calidad de vida y empleo dependen de un trabajo compartido. Necesitamos contar con su apoyo, su confianza y su compromiso para seguir siendo el vehículo que abra el camino y dé paso a ese deseo colectivo de ir construyendo una ecoisla». Pues ha llegado el momento de poner en practica todo lo que firmaron. La ocasión lo merece. Esto no se puede quedar en papel mojado, hay que defender la transcendencia de la participación, muy especialmente para cumplir con el ideal de Ecoisla y su estrategia de desarrollo sostenible.

En este momento histórico el Cabildo de Gran Canaria debe liderar y defender un proceso de participación ambicioso, ilusionante, riguroso, modélico y que, sobre todo, aproveche y ponga en valor la inteligencia colectiva de la sociedad grancanaria. Como es tan importante el objetivo habrá que invertir los recursos humanos y económicos que sean necesarios. Solo con el respaldo de una gran participación tendrán legitimidad, y por tanto continuidad, las decisiones que se adopten y ningún partido político en el futuro podrá plantear cambios en esta hoja de ruta sin el permiso de la ciudadanía. Solo así podremos sentirnos representados e implicados, solo así acertaremos y tendremos futuro, solo así mejoraremos, solo así tendremos Democracia. ¿Te lo imaginas?

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