Uno de los iconos del patrimonio histórico civil de Don Benito, las Escuelas del Ave María. / C7

Mejor unidos

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

Ya lo dijeron los holandeses cuando se unieron las siete provincias del norte en su pelea contra el imperio español. La unión hace la fuerza. Lo malo es que entonces, como durante siglos, los pueblos se unían para eso, para la guerra. Pero un buen día alguien decidió reinventar la fórmula en Europa, allá por los años 50 del siglo XX. ¿Y por qué no unirse para garantizar la paz y para crecer más y mejor?

Eso es, simplificando mucho, la razón de ser de la Unión Europea, que fue remando con el viento a favor hasta que la crisis de 2008 logró inocular los populismos entre las grietas del estado del bienestar y propició la vuelta de los sentimentalismos apologetas y separatistas del terruño, aderezados, por si no fuera poco, por la polarización ideológica. En ese contexto hay que inscribir el brexit, el recrudecimiento de la reivindicación independentista catalana o la sobreactuación soberanista de Polonia y Hungría. Ahora lo que se lleva es la diferencia excluyente, la marca de agua, el RH. Tras 60 años de un experimento único que ha traído la paz a un continente siempre en guerra vuelven los conflictos de frontera, como el que protagonizan Francia y el Reino Unido por el Canal de la Mancha.

Por eso se me antoja casi revolucionario el ejemplo de dos municipios extremeños, Don Benito y Villanueva de la Serena, que exploran unir fuerzas para mejorar la vida de sus ciudadanos y que, en pos de ese objetivo, ceden incluso en cuestiones tan identitarias como el nombre que les identifica. Ojalá marquen tendencia. Por cierto, se les ha autorizado un referéndum y la condición es que la unión deberá refrendarla el 66% de la población. Y es que hay cosas para las que hace falta una mayoría cualificada. Pregúnteselo, si no, a los ingleses.