Mareas constantes

«Los 188 votos dan al presidente agua de sobra para afrontar lo que resta de legislatura»

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN

La marea sube y baja día tras día, sin importar demasiado el ritmo que sigan el resto de los elementos. Cada seis horas, comienza un nuevo ciclo en el que solo cambia la altura que alcanza el agua dependiendo de la distancia de la luna. Al día siguiente, con tres cuartos de hora de diferencia, el mar está en el mismo sitio en el mismo lugar del mundo, mientras que en la otra cara de la tierra cumple con exactitud el ritual contrario. También en política la balanza se mueve siempre por contrapesos: si el Gobierno sube, la oposición baja, del mismo modo que la fuerza en el poder se eleva cuando las que no lo anhelan pierden peso. ¿Existe ahora mismo algo que esté aportando más líquido a Pedro Sánchez que la pelea pública entre Ayuso y Casado?

Y es que justo cuando las encuestas proclamaban el descenso de la marea del PSOE, el PP incurre en una torpeza política típica de partidos donde el personalismo actúa como dique ante la crecida de las aguas. El titubeo del presidente conservador ante Vox ya encharcaba desde hace tiempo su credibilidad como alternativa política. Sin embargo, en el último mes es cuando su falta de autoridad ante el oleaje que provoca la líder madrileña está haciendo más mella en las compuertas de la derecha.

Casado no ha sabido y parece desconocer por completo aún hoy cómo acabar con el ciclón Ayuso sin que la nueva Esperanza Aguirre lo arrastre hasta el fondo de la piscina. Se muerde las uñas esperando que la corriente pase de largo, aunque la deriva del agua salada en Génova está demostrando que la pasividad solo retrasará el hundimiento.

Al igual que con la extrema de derecha, Pablo Casado y su equipo afrontan el órdago de Ayuso con titubeos. Un pasito para adelante y otro para atrás, como si el baile de la yenka pudiera aportar algo más que el bailoteo del que se empapan los medios de comunicación. Esas dudas alargan el desgaste y, por su puesto, alientan la unidad del centro-izquierda.

Porque en medio de esa pelea de patio de colegio, el PSOE logra sacar sus segundos presupuestos con el bloque que consagró la investidura de Sánchez más fuerte que nunca. Los 188 votos sumados en el Congreso dan al presidente agua de sobra para afrontar lo que resta de legislatura en la cresta de la ola, convencido de que la llegada del maná europeos y la mejoría económica será corriente suficiente para llegar a las elecciones generales en marea alta. La baja, mientras Casado y Ayuso sigan a lo suyo, se la queda el PP.