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Madrid, principio y fin

Del director ·

Visto lo visto, me pregunto por la doble vara de medir de la Junta Electoral

Jueves, 15 de abril 2021, 06:50

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El pleno del Congreso volvió a ser la tribuna electoral de Madrid. Por allí desfilaron los líderes de los principales partidos en una sesión plenaria que teóricamente estaba centrada en los planes para la reactivación económica, pero que sirvió, como era de prever, para que cada uno hablara de lo suyo, despotricara del contrario y se volviesen todos a casas contentos consigo mismos y mirando cuántas felicitaciones habían conseguido en las redes sociales y cuántos mensajes de odio hacia sus contrincantes. Es lo que hay y es tendencia. Pensar otra cosa es un ejercicio estéril que solo conduce la melancolía.

Hay que asumir que hasta el 4 de mayo aquí no hay sentido de Estado. Todo empieza y muere en Madrid, en sus elecciones, y en si Isabel Díaz Ayuso es la nueva Agustina de Aragón o el don Pelayo de la derecha. A eso se reduce el debate. No hay más que ver que incluso se pretende que el tradicional debate electoral de candidatos a presidir Madrid sea organizado y emitido por una cadena de televisión de ámbito nacional o incluso por la Academia de Televisión. Se les ha quedado pequeño Telemadrid, por lo que se ve... Claro que a ver cómo se explica eso de que es feo y poco democrático señalar a periodistas y luego haya quienes veten a la cadena pública que se nutre de los impuestos de los madrileños. Pero ya se sabe que una campaña lo aguanta todo.

En ese contexto, no es de extrañar que Pedro Sánchez -por cierto, o le han aparecido canas de repente, como dicen que le pasó a María Antonieta cuando vio venir su triste final o ha dejado de poner remedios químicos- estuviese exultante con la lluvia de millones que sigue diciendo que va a venir. Como tampoco que Pablo Casado volviese al fondo y la forma duras y contundentes que empleó para distanciarse de Casado y que este, en su minuto de gloria, apareciera con un adoquín de los lanzados en el acto preelectoral de Vallecas. Y si lo de ayer pareció en unos casos indigesto y en otros cansino, asumamos que la espiral irá a más.

Visto lo visto, me pregunto por la doble vara de medir de la Junta Electoral. Les parece impropio que un candidato utilice su despacho gubernamental para anunciar que se presenta a las urnas y sin embargo no tienen nada que decir con esta manifiesta utilización de la tribuna del Congreso para arañar votos en Madrid. O que el todopoderoso Iván Redondo, que se supone que cobra del Gobierno, sea el estratega de campaña de Gabilondo.

¡Qué país!, podría decir, pero hay que decir ¡qué Madrid!

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