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Mario Vaquerizo haciendo de DJ en un concierto en Saulo Torón. Arcadio Suárez
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...y los gatos tocan el piano

Vaquerizos

Sábado, 7 de octubre 2023, 23:25

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La frontera entre las palabras cultura y espectáculo hace que en buena parte de las ocasiones se tomen como sinónimos. Quizás por eso, en los medios de comunicación se eleva a titular la opinión de este o aquella 'estrella' sin más valor que la de ser la opinión de un o una absoluta particular. Preguntarle a, pongamos por caso, Madonna, Messi o Vargas Llosa sobre algo que se salga de su ámbito artístico no solo es inútil, por cuanto solo sabríamos de su gusto, sino que, a menudo, puede llevarnos al desastre.

Sin embargo, nada nos parece más normal que ver en los medios de comunicación opiniones de esta índole, de personas sin conocimiento alguno sobre la materia de la que hablan, o bien sentando cátedra sobre lo que vendría a ser simplemente una cuestión personal. Las tertulias son el ejemplo clásico de este género.

El rizo consiste en superarse en el esperpento, y a tenor del lío que se ha montado estos días en las redes sociales el programa de Ana Rosa lo ha logrado gracias a un tal Mario Vaquerizo. Él está «a favor» de la contaminación porque «no somos Heidi» y, para eso se «inventó la revolución del vapor, la revolución tecnológica» (sic).

Lógicamente sus comentarios provocaron la carcajada en la mesa tertuliana, porque a eso se dedica Vaquerizo: a hacer reír. La risa compartida sirve de refuerzo lo mismo que la galleta que se da al chucho cuando levanta la patita. El problema es tomarse a Vaquerizo como una autoridad en una materia, como la de la contaminación, que causa miles de muertes al año en Europa.

La explotación de los recursos sin control y la frenética actividad industrial ha provocado que los peores pronósticos sobre el cambio climático se hayan quedado cortos. Tampoco en Canarias nos libramos y, pese a ello, nos seguimos riendo a carcajadas. Decimos no a la ecotasa, a cobrar a los aviones contaminantes o a un impuesto a los buques que se nutren de petróleo… Sufrimos la primera ola de calor en un mes de octubre, tenemos un incendio que no se apaga, nuestras playas se llenan de microalgas, se las traga la marea o están contaminadas por vertidos fecales. Pero no pasa nada mientras Vaquerizo haga reír o llorar, según el público sea más de derechas o de izquierdas. Que vengan más turistas, más aviones, más cruceros, más carreteras, más de todo, mientras siga habiendo payasos que nos hagan matar el rato.

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