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Igualdad
...y los gatos tocan el piano

Igualdad

Sábado, 2 de marzo 2024, 22:44

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Cada 8 de marzo miles de mujeres salen a las calles de distintas ciudades para reivindicar un derecho tan básico como el de la igualdad y conmemorar ese día reivindicativo, por desgracia, que sigue siendo tan importante como hace medio siglo. Los avances que se han conseguido gracias a la lucha feminista son notables si pensamos de donde partíamos, pero a todas luces insuficientes si miramos a nuestro alrededor y nos comparamos con los hombres.

Y no es una simple percepción. Las cifras indican que, en realidad, ni todas las sociedades evolucionan hacia la igualdad de la misma manera y ni tan siquiera todas avanzan. ONU Mujeres ya advertía de los pasos atrás que se están dando en muchos países, y no hay que pensar solo en los del «tercer mundo». La cruzada contra el aborto en Estados Unidos es un ejemplo del retroceso de una sociedad capitalista y «democrática». Y ahí está Milei en Argentina desplegando su psicopatía contra las mujeres que no cumplen con el esencialismo femenino que él da por bueno.

En España tampoco podemos vanagloriarnos demasiado. La violencia machista ha derramado y derrama tanta sangre que resulta insoportable. Pero también dolor, porque recordemos que aunque los asesinatos y los golpes sean la cara más amarga, también se hace daño a las mujeres económica o psicológicamente. España sigue siendo un país que mira con desdén a las mujeres prostituidas y entiende y perdona al putero. Y sigue siendo una región en la que muchos hombres y muchas mujeres también creen que la igualdad tiene un límite. Iguales, hasta cierto punto. Lo decía la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de enero. Un 44,1% de los hombres y un 32,5% de las mujeres está «muy o bastante de acuerdo» con que «se ha llegado tan lejos en la promoción de la igualdad de las mujeres que ahora se está discriminando a los hombres». Es el bulo de los cuñados, el de los 'influencers' que se van a Andorra y de los señoros que echan de menos el puro y la copa cuando llegan a casa.

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