Crónica de un confinamiento

Luifer Rodríguez, el aplauso como terapia

07/04/2020

Actor, director, cantante, productor y guionista de 53 años. Así definen de forma rápida y concreta los compañeros de prensa del Cabildo Insular de Gran Canaria a Luifer Rodríguez al dar a conocer su último proyecto cultural, una iniciativa denominada Trasfondos de una ciudad marítima que dio ayer comienzo y que, de la mano de la Biblioteca Insular, ofrece relatos virtuales por entregas a través del perfil de Facebook del citado centro, protagonizadas por el taxista Adolfo, encarnado por el veterano actor grancanario.

Luifer es un culo inquieto y basta con echar un vistazo a su trayectoria para darse cuenta de ello y por eso, este confinamiento tiene que estar siendo un verdadero calvario para él. Y, ¿a qué viene todo esto? se preguntarán... Pues sencillamente porque, avatares del confinamiento, Luifer se ha convertido en uno de los ilustres vecinos que cada día a las siete de la tarde salen a sus balcones o ventanas aplaudir a los que están currando para que esta pesadilla acabe lo antes posible.

Los primeros días, se asomaba con algo de timidez por la ventana de su cuarto piso y dejaba ver su tupida barba y cabellera a través de unas cortinas rojas, todo sea dicho, algo desteñidas por el sol. Pero con el paso del tiempo, Luifer ha ido cogiéndole el jeito al asunto y está dejándose ver como el tipo extrovertido que es, haciéndose merecedor del título de concejal honorario del barrio de Guanarteme. Sobre las 18.58, si no se queda atragantado con la siesta, asoma su cabellera y empieza a aplaudir a la vez que saluda de izquierda a derecha a todos los vecinos cual Princesa de Asturias. Él va repartiendo gestos cómplices con todos aquellos que se suman al aplauso y disfruta de ese momento tan necesario para un actor como es la ovación del respetable. Lógicamente, sabe que las palmas no son para él, pero se le ve disfrutándolas como el mayor reconocimiento que jamás hubiese recibido sobre un escenario en sus 53 años de vida.

Luifer Rodríguez está viviendo un sueño con el éxito nacional que supuso la serie Hierro, en la que representaba al abogado Bernardo. A él le pillaron los primeros días de esta pandemia en la Isla del Meridiano rodando la segunda temporada por lo que se tuvo que venir a Gran Canaria a encerrarse en su casa sin disfrutar de esos paseos por Las Canteras que tanto le gustan. En Hierro reivindica de la mejor manera el acento canario y seguirá haciéndolo cuando el coronavirus le permita continuar con el rodaje. Nunca, ni cuando actuó en series nacionales de éxito como Aída, dejó a un lado su seseo isleño: «El acento canario lo considero un rasgo muy importante, que en nuestro caso ha sido olvidado y hasta denostado», llegó a decir y yo le aplaudo por ello. Él saldrá hoy nuevamente a las 18.58 a dar palmas y saludar efusivamente a sus vecinos, el que les escribe hará lo mismo, pero una parte de mi aplauso, será para él y su defensa de nuestra identidad. ¡Hasta esta tarde señor concejal!