Cuentos Chinos

Los carriles bici de la discordia

23/05/2019

Si de algo se ha hablado y mucho en las últimas semanas en Las Palmas de Gran Canaria ha sido de los carriles bici que tienen patas arriba gran parte de la zona baja de la ciudad. Una iniciativa que partió cuando el Partido Popular estaba al mando de la alcaldía y que recibía las críticas de algunos de aquellos que hoy gobiernan y están ejecutando en la actualidad su segunda y ambiciosa fase. Son muchas las críticas que se han levantado en contra de las iniciativas planteadas en los últimos años para disminuir la densidad del tráfico, está claro que nunca llueve al gusto de todos, pero lo que no se puede obviar es que esta urbe no aguanta más vehículos y su ciudadanía tiene que concienciarse de que la práctica habitual de ir de esquina a esquina en el coche es insostenible.

He escuchado muchas opiniones que critican a los carriles bici, pero muy pocas alternativas válidas y coherentes que argumenten sus quejas. Que si no están bien diseñados, que si causan un gran impacto paisajístico en nuestros barrios, que si perjudican a los comercios, crean colapsos circulatorios o atentan contra el uso de los transportes públicos al suprimir los carriles específicos de los mismos... Muchas cuestiones que plantean un debate interesante, pero que obvian un dato que es objetivo: nuestra ciudad es la que es y sus calles no dan para más.

«He escuchado muchas críticas a los carriles bici, pero muy pocas alternativas válidas y coherentes»

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria quizás ha cometido el error de iniciar todo este embolado en plena campaña electoral y que esto, en vez de darle un impulso, se ha convertido en un foco de conflicto. Cierto. Pero los tiempos de las obras son los que son y un plan que está aprobado desde hace mucho tiempo y que está a disposición del ciudadano y la oposición, no puede contemplarse como algo nuevo, inesperado y que se desconocía por completo. Todo cambio precisa de su periodo de adaptación y hay que tener paciencia, como cuando se peatonalizaron muchas vías de la ciudad en Vegueta o Guanarteme y, con el tiempo, se ha demostrado que fue un acierto. Nadie imagina ahora la calle Mendizábal con coches o Ruiz de Alda sin sus terrazas y restaurantes.

Es cierto que en muchos puntos estos carriles están generando problemas y, de igual manera que la oposición tiene que ser consecuente con la transformación de esta ciudad hacia una del siglo XXI libre de atascos, también los que mandan deben de tener cintura y capacidad de autocrítica para corregir posibles errores y atender a las sugerencias. Todo ello con el objetivo de mejorar y poder seguir presumiendo de gran ciudad.