Café para todos

Llegó el comandante y mandó a parar

02/01/2018

La llegada de Paco Jémez a Gran Canaria para iniciar su segunda etapa como técnico de la UD Las Palmas está suponiendo una auténtica revolución en la casa amarilla. En sus declaraciones públicas antes de hacerse oficial su regreso, ya adelantaba que si finalmente aterrizaba en la isla, no sería para coger sol en Las Canteras, sino que tendrían que cambiar muchas cosas. Dicho y hecho. Ramírez le ha dado todo el poder, fichajes y bajas incluido, y el comandante Jémez está construyendo un equipo a su medida. Los descartes de Rémy, Tannane y Aythami Artiles son un claro ejemplo de que la cosa no está para bromas. Sin temblarle el pulso, y en clave de aviso al grupo, Jémez ha borrado del mapa a uno de los fichajes estrella y máximo goleador del equipo, el delantero francés, a un jugador que venía con un gran cartel como el marroquí, y a uno de los hombres fuertes en el club, como el central de Arguineguín.

«Los descartes de Rémy, Tannane y Aythami Artiles son un claro ejemplo de que la cosa no está para bromas».

El entrenador, que llegó al aeropuerto de Gran Canaria con vestimenta militar, recordaba al sargento Tom Highway, genialmente interpretado por Clint Eastwood en El sargento de hierro, un veterano de Vietnam y Corea que regresaba a los Estados Unidos para instruir a un grupo de soldados desmotivados e indisciplinados, para convertirlos en auténticos marines. La sinopsis de la película la podríamos aplicar perfectamente a la actualidad de la Unión Deportiva, con Jémez, otro veterano de guerra, de protagonista.

Le podrá salir bien o mal, pero lo que es indudable es que su llegada ha supuesto una inyección de adrenalina tanto a sus pupilos como a una afición que necesitaba volver a engancharse a los suyos. Como cantó Carlos Puebla en su canción dedicada a Fidel Castro, «se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar».

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