El letargo forzoso del Museo Néstor

Tribuna Libre
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El 10 de diciembre de 2017 se cerró provisionalmente, o esa fue la excusa que usaron desde el gobierno municipal de Las Palmas de Gran Canaria, el Museo Néstor. Entonces dijeron que este cierre se justificaba por el traslado de la obra de esta pinacoteca, como paso previo al inicio de la tercera fase de rehabilitación del conjunto arquitectónico, en la que se contemplaba el arreglo del museo, de las tiendas, la plaza y la ermita.

Este museo conserva y expone al público la mayor parte de la obra del artista grancanario Néstor Martín-Fernández de la Torre (1887-1938). El único artista plástico canario en formar parte de las corrientes simbolistas y modernistas europeas, que configuró los primeros pasos de una plástica autóctona basada en el cuidado del paisaje, de la revaloración de la artesanía o el folclore bajo el amparo de una campaña que se bautizó como 'Tipismo'.

Desde ese cierre han pasado ya más de cuatro años completos. 48 meses en los que la ciudad ha perdido este museo tan importante, mientras en nuestro ayuntamiento nadie con responsabilidad política parece tener interés en impulsar un proyecto integral de rehabilitación que cumpla con la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC).

Quiero dejar claro que el Museo de Néstor lo gestiona una fundación cuyo patronato p reside siempre el alcalde o alcaldesa de turno -ahora, Augusto Hidalgo (PSOE)- y por tanto es el primer responsable de esta pinacoteca en la que también participan como miembros el Cabildo y el Gobierno de Canarias, además de los herederos de Néstor Martín-Fernández de la Torre.

Esta ciudad tiene un primer teniente de Alcalde y además concejal de Podemos -por decisión y delegación del Sr. Hidalgo- como responsable del área de Urbanismo, una de las áreas principales de cualquier ciudad. Y llevan años engañándonos a todos los ciudadanos con la obra del Museo Néstor.

Primero encargó de forma directa a los arquitectos Chesa y Mesa a través de la empresa municipal Geursa un proyecto parcial de rehabilitación de este inmueble, que fue rechazado por la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, órgano que debe aprobar este proyecto al tratarse de un edificio protegido.

Después de transcurridos dos años desde el cierre, en noviembre de 2019, Javier Doreste dijo literalmente que el objetivo era «que el Museo Néstor se convierta en un museo del siglo XXI» (sic). La intención primigenia del Consistorio era llevar a cabo un lavado de cara en el Museo, pero finalmente se ha optado por aprovechar la ocasión para solventar sus problemas de accesibilidad y expositivas, así como 'potenciar su imagen para que se respeten las normativas actuales en relación a los recintos artísticos' (declaraciones recogidas en CANARIAS7 por por el periodista Victoriano Suárez Alamo).

Yo misma tuve acceso a los informes de los técnicos de Patrimonio del Cabildo que cuestionaban la rampa de acceso y la instalación del ascensor en el hueco de la escalera. El Sr. Doreste afirmó en esa fecha, sin embargo, que se trabajaba en un proyecto que contase con el beneplácito de los técnicos de Patrimonio del Cabildo. Llegó a afirmar que a finales de 2020 se podrían licitar las obras, lo que implicaría la reapertura de sus puertas al público, como pronto, «bien avanzado el año 2021».

No quiero olvidarme de que en el pleno ordinario de mayo de 2021 tuve la oportunidad de presentar una comparecencia en nombre de mi grupo, el Grupo Popular, porque me temía -como pude comprobar y está recogido en el video del pleno- que no habría culminado el proyecto del Museo que había encargado a la arquitecta municipal. Por entonces estaba todavía pendiente de concluir este nuevo proyecto, por lo que en el mejor de los casos se esperaba que pudiera ser presentado a finales de 2021 ante la Comisión Insular de Patrimonio Histórico para su aprobación a final de ese mismo año. Asimismo, durante el transcurso de la comparecencia, le planteé al Sr. Doreste qué ocurría con la paralización de las obras en la Ermita de Santa Catalina, en el Pueblo Canario, por orden judicial (abril de 2019) a causa de unas discrepancias en relación a la cubierta. Sin embargo el ayuntamiento recurrió esta orden judicial y obtuvo razón en septiembre de 2020.

Nuestros nefastos gestores nunca han querido comprometerse públicamente a hablar de la duración de las obras y mucho menos de la fecha estimada para volver a abrir sus puertas. Por todo ello, he creído necesario contar todas las vicisitudes y denunciar la falta de sensibilidad que este ayuntamiento, y por ende este Alcalde, que preside el Patronato del Museo Néstor, ponen en práctica con este Museo, con una obra de rehabilitación que no culmina nunca, y de la que ni siquiera se preocupa de exigir la elaboración del proyecto definitivo para poder ejecutar de una vez por todas los trabajos que permitan la reapertura de esta instalación cultural de primer orden en nuestra ciudad. Tristemente el Museo continuará cerrado al menos dos años más, hasta el próximo mandato municipal, cuando otros si los votantes lo deciden, podamos impulsar y culminar este proyecto.

Sin embargo, lo único que faltaba después de más de cuatro años sin que este ayuntamiento haya sido capaz de elaborar el proyecto, aprobarlo -por parte del Cabildo- y ejecutarlo era escuchar al concejal de Urbanismo decir hace unos días -en una comisión de pleno- que el proyecto no depende del Ayuntamiento. Como si este Ayuntamiento no fuese parte del Patronato que lo rige y como si el Sr. Hidalgo no fuese su Presidente. Personalmente me indignó esta salida de tono del Señor Doreste.

Hay que reconocerle su frialdad, por no decir desdén, para despacharse diciendo ahora que este problema no depende de su área y que no se hará cargo del proyecto de esta obra, cuando hasta hace dos meses, en una contestación oral en el pleno de enero de este año, nos confirmó que el proyecto estaba prácticamente culminado y pendiente en el departamento municipal de Contratación.

Javier Doreste debería leerse el artículo primero de los estatutos del Patronato del Museo Néstor, que establece que el Museo es una institución del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y del Cabildo Insular de Gran Canaria, previamente consorciados al efecto, constituidos como fundación pública, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

Estamos en una situación tan kafkiana que incluso la familia podría demandar a estas instituciones públicas porque no se cumple con los fines de la fundación, que no es otra que la difusión permanente de la obra del pintor. Todo esto cuando lleva cuatro años cerrado y mientras el PSOE aspira a que seamos Capital Europea de la Cultura en 2031. Por cierto, que no he escuchado ni una sola vez a la responsable de Cultura hablar sobre esta importante pinacoteca cerrada sin fecha. Una vergüenza. Me pregunto qué diría Néstor Martin-Fernández de la Torre si levantara la cabeza.