Jaula y arco iris

La crispación pierde enteros

17/07/2019

La edición de julio de la habitual encuesta del GESOP (Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública) para El Periódico, publicada el pasado día 14, dibuja un nuevo panorama político en Cataluña con relación a lo que arrojaron las urnas en diciembre de 2017, últimas autonómicas celebradas en esa comunidad, las llevadas a cabo tras la suspensión de la autonomía con la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Aunque los soberanistas mantienen e incluso amplían su dominio, se produce un importante corrimiento de tierras en su interior; también, y de forma paralela, en el denominado bloque constitucionalista.

Las tendencias que empezaron a visualizarse hace unos meses se han ido progresivamente consolidando, con el sustancial avance de ERC y, también del PSC-PSOE. Y el paralelo retroceso de Ciudadanos y de JXCat. Una, en mi opinión, excelente noticia, al reducir de manera relevante su representación (y su apoyo ciudadano) los más viscerales de ambos bandos. Y abrirse paso aquellos que parecen, al menos inicialmente, mucho más dispuestos a intentar buscar soluciones, por complicadas que estas resulten.

Dos son las formaciones que, según el sondeo del GESOP, experimentan un alza notable respecto a las últimas elecciones autonómicas catalanas. Por un lado, ERC, que pasaría de 32 a una horquilla entre 40 y 41. Por otro, el PSC-PSOE, que subiría de 17 a 28/29, pasando del 13,86% al 20% de los sufragios, seis puntos porcentuales más; y se convertiría en la primera fuerza no independentista, sustituyendo en ese liderazgo a Ciudadanos. En el plano derecha/izquierda, las organizaciones progresistas se impondrían claramente, obteniendo unos 85 de los 135 escaños del Parlament (casi un 63%).

Los liderazgos del republicano Oriol Junqueras, actualmente en prisión y pendiente de la sentencia del juicio al procès, y del socialista Miguel Iceta, tras el poco presentable veto independentista a su incorporación al Senado, salen muy reforzados en esta investigación demoscópica.

En la otra cara de la moneda, la del retroceso o caída en picado, las huestes del expresident Carles Puigdemont pasarían de sus 34 actuales a 24-25. Mientras que el partido de Inés Arrimadas, ganador de los comicios de diciembre de 2017, retrocedería de manera aún más significativa, de las 36 actas actuales el estudio sociológico le estima en estos momentos 22-23, es decir, una pérdida de más de un tercio de su representación en la Cámara catalana.

Unilateralismo o 155

En los datos que ofrecía el sondeo del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió, el CIS catalán) del pasado abril ya se aprecian algunas tendencias, aunque es mucho menor el retroceso que en su estudio experimenta Ciudadanos, pero mucho ha llovido desde entonces a favor de Sánchez y el PSC y en contra de Rivera y los suyos. El CEO ofrecía el siguiente pronóstico: ERC ((40-43), Ciudadanos (28-29), JXCat (22-24), PSC-PSOE (21-23), CeC (8-9), CUP (8) y PP (3-4). En ambos estudios no se da ninguna posibilidad de acceso al Parlamento de la formación de la extrema derecha española. El de GESOP profundiza en el desinfle de los de Rivera, con una parte importante de su electorado que se ha trasladado a los socialistas. Con un dato muy significativo: solo la mitad de los votantes del Ciudadanos en el 2017 repetirían hoy su apoyo, y el 15,4% escogería la papeleta del PSC.

Me alegra el hecho de que los que más extreman el discurso, los que niegan cualquier posibilidad de diálogo, los que esgrimen como únicas y cerradas propuestas el unilateralismo (JxCat), por un lado, o el 155 permanente (Ciudadanos), por otro, vayan perdiendo peso en las preferencias de los votantes de Cataluña.

Por un lado, parece reducirse la influencia del expresident de la Generalitat y del sector más conservador del soberanismo en el electorado. Por otro, se confirma que Ciudadanos ha dilapidado su victoria en las urnas de apenas hace año y medio. Un estilo, bronquista y provocador, que Arrimadas ya ha exportado al ámbito estatal, como vimos en la reciente celebración del Orgullo en Madrid. Unas formas, a mi juicio execrables, que acaparan fácilmente titulares y fotos mediáticas sin importar el modo y los daños colaterales, pero que contribuyen poco o nada a resolver problemas y confirman unas prácticas escasamente poli(é)ticas. Y, por lo que se va viendo, al menos en Cataluña, tienen escaso recorrido.

Moderado

Pero, como he señalado en otras ocasiones en este espacio, este país es mucho más moderado que lo que a veces pretenden hacer ver determinadas fuerzas y dirigentes políticos, así como líderes mediáticos. Las carantoñas de Ciudadanos hacia Vox en distintas comunidades autónomas y corporaciones locales y el rechazo frontal de Albert Rivera a cualquier diálogo con Pedro Sánchez pueden terminar por hacer descarrilar, por la derecha, a una formación política que nació con una voluntad más centrista.

El bloque independentista incrementaría su presencia, pasando de 70 a entre 71 y 74 escaños; y juntamente con un 48,5% de los sufragios; frente a los 55 que sumarían PSOE; Ciudadanos y PP, un 40%. En todo caso, un posible Gobierno soberanista seguiría precisando de los apoyos de la CUP, que mejora notablemente su representación.

Pero también dan los números para un Ejecutivo entre republicanos y socialistas (68-70 escaños), que dispondría de mayoría absoluta y al que también podrían incorporarse los ocho escaños de los comunes. Una opción que supondría una amplia base de apoyo popular, un 46,5% (que se elevaría hasta el 53% si se incluye a CeCP).

Transversalidad

Pero que, sobre todo, un Ejecutivo que tendría una enorme transversalidad: uniría en el Gobierno a representantes de los que optan claramente por la independencia y de los que plantean una amplia autonomía o incluso posiciones de carácter federalista, rompiendo con el actual frentismo, con el presente choque de trenes, con la absoluta parálisis. Muy difícil, lo sé, pero no imposible. La incógnita podrá resolverse, seguramente, en un corto período de tiempo. Es muy previsible que, tras emitir este próximo otoño el Tribunal Supremo la sentencia del juicio al procés, Cataluña vaya a unas elecciones anticipadas.