Cuentos Chinos

La actualidad no coge vacaciones

12/07/2018

La actualidad no coge vacaciones. Hemos asistido a una semana intensísima, con numerosas noticias que han llenado portadas a diestro y siniestro. Y eso, que con la llegada del verano, o al menos del buen tiempo, parece que todo se detiene, pero no. En estos días el consumo de información ha sido voraz.

En el ámbito internacional, todo el planeta ha estado pendiente de los jugadores de un equipo de fútbol tailandés que vivieron encerrados durante días en una cueva, una agonía inhumana. Muchos hablan del éxito de la operación de rescate, pero pocos recuerdan que, para que salieran con vida, un buzo perdió la suya bajo el agua turbia de esa maldita cueva. Gente que se juega el tipo por los demás y que apenas recibe el reconocimiento que merecen. Y no solo los tailandeses, sino, por ejemplo, los cientos de efectivos que este verano lucharán contra los incendios forestales en las Islas Canarias. Con el calor llega la alerta y, con ella, vienen de la mano los primeros conatos. Fueron noticia esta semana las primeras llamas en nuestras zonas rurales, un aviso, pero que, si no llega a ser por esos técnicos de Medio Ambiente, anónimos para unos, pero con nombre y apellidos, podríamos haber estado hablando ahora mismo de una catástrofe natural. También fue noticia, dentro de nuestras fronteras nacionales, las presuntas corruptelas de Corinna Sayn-Wittgenstein y lo que ella considera una «una campaña de descrédito con motivación política», al haber sido acusada de ser la testaferro del rey emérito. Un presunto trapicheo que nos hace pensar, inconscientemente, de que aquí no se salva nadie, presunción de inocencia por delante. No hay que ser un presidente de gobierno o un alto cargo para delinquir, hasta el menos indicado, lo puede hacer creyendo que navega en la impunidad.

«Por cierto, ¿y a Benítez nadie de la ULPGC le dice nada tras haber confesado que cometió un delito?»

Aquí tenemos a los presuntos del caso Eólico, que después de haberse apuñalado entre ellos, están a la espera de veredicto con una petición de penas irrisoria. O el expolítico José Carlos Mauricio, que ha pasado de ser acusado a víctima tras la traición de su amigo el decano Benítez. Él sostiene que no hizo nada, que todo fue por ayudar a alguien enamorado, pero quizás se olvidó que la ley hay que cumplirla y, en su caso, todo parece indicar que no fue así.

Por cierto, ¿y a Benítez nadie de la ULPGC le dice nada tras haber confesado que cometió un delito? Habrá que esperar a la sentencia, pero él ya confesó, ante todos los medios, que había delinquido. Lamentable. Puede ser que la institución no contemple el cese de alguno de sus cargos por estas cuestiones, pero cuanto menos se trata de un hecho inmoral. Por vergüenza propia, siempre le quedaría la opción de la dimisión...