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Hoy hace justo 40 años

La bulocracia parece imponerse pero la veracidad es condición inexcusable de toda información

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Hoy hace justo 40 años, en este solar en el que siempre ha habitado CANARIAS7, el frenesí envolvía a cuantos por aquí pululábamos, un singular maridaje de chiquillajes imberbes ávidos de crecer en el «oficio más hermoso del mundo, siempre y cuando lo dejes a tiempo», en palabras de Gabriel García Márquez, y veteranos en esto de hacer buen periodismo, dispuestos a enseñar y hacer realidad un proyecto de vanguardia.

Nunca agradeceré lo suficiente a este periódico, CANARIAS7, el haberme permitido ser partícipe de su nacimiento y crecer con él en estas cuatro décadas tan trascendentales en este mundo, el de la información, tan trepidantemente dinámico. Un regalo de la vida.

Tal día como hoy, hace 40 años, andábamos en vísperas de poner en la calle un periódico pionero, con marcado acento canario, que señalaría la senda de lo que luego terminó siendo lo común: el primero en publicarse en toda Canarias los siete días de la semana, el primero en incorporar el color a sus páginas, el primero en tener formato tabloide, con corresponsales en todas las islas, incluso en La Graciosa, que también contaba aunque aún no tuviese el reconocimiento oficial de octava isla que llegaría mucho después, y con vocación de evitar el monopolio informativo que se barruntaba en aquellos tiempos en los que la antigua prensa del Movimiento agonizaba.

Al tiempo, cuando las nuevas tecnologías harían aún más acelerado el mundo de la información, sería también el primero en lanzarse al universo web, y así, día a día hasta hoy, sin desfallecer. Sin olvidar que igualmente fue el primero en ofrecer promociones como complemento informativo. ¡Y pensar que nos daban solo unos pocos meses de vida!

La historia da y quita razones. Ahí está el buen hacer empresarial y el de todos los departamentos que hacen cada día realidad este periódico. Desde el telefonista al repartidor. De nada sirve ser lustrosos redactores si no hay quien logre una buena impresión y agilidad telemática, gestione las cuentas, vele por la comercialización, para conseguir el refrendo diario de cuantos depositan su confianza en un producto que tiene como capital primordial su credibilidad.

Hoy, cuarenta años después, por más que para algunos la mentira se haya convertido en moneda común y la bulocracia parezca vencer, la veracidad sigue siendo la condición inexcusable de toda información, en caso contrario deja de serlo. Valores de siempre.