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Jodidas patinetas
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Jodidas patinetas

Viernes, 22 de marzo 2024, 22:55

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Detesto profundamente a las patinetas eléctricas, lo confieso. Y eso que durante un tiempo fui uno de esos pesados que se trasladaba en ella para arriba y para abajo, hasta que el sentido común llamó a mi puerta y la puse a la venta para luego acabar regalándola, si no recuerdo mal. Desde que he vuelto al coche, más cuenta me he dado de la cantidad de tarados -no todos, no vayamos a generalizar, aunque ya me puede ir insultando si usted es uno de ellos- que hay encima de esas dos ruedas especializadas en crear momentos sumamente peligrosos y de tensión en las carreteras.

La Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria multó a 404 conductores de patinetas eléctricas el año pasado, una cifra irrisoria teniendo en cuenta la cantidad de disparates que cometen y el peligro que ocasionan a diario. Lo cierto es que no son compatibles ni con el peatón ni con los vehículos, ni en las aceras ni en las carreteras. Y no es menos cierto que en la capital grancanaria ya forman un número realmente importante los que utilizan este medio de transporte, adelantando sigilosos por aquí y por allá, a toda velocidad por donde les da la gana o trastocando el propio aparato para correr más.

Claro que la estrategia municipal de llenar la calle de más patinetas no ayuda, y más si no hay una estrategia para que esto no sea la ciudad -más aún- sin ley. Hay numerosos ejemplos de ciudades europeas que fueron pioneras en ir de chachis y progres dando barra libre a estos aparatos, y hoy están terminantemente prohibidas, ante el evidente riesgo que suponen. Aunque puede, también, que me esté haciendo algo mayor, y todas estas cosas me enfaden más de lo debido.

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