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La influencia
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La influencia

Viernes, 10 de mayo 2024, 22:59

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Me suelo tropezar, cada vez en más eventos, con los catalogados como influencers, foodies, instagramers, creadores digitales o no sé cuántos términos más asociados a unas personas que dedican gran parte de su tiempo a contar en sus perfiles de redes todo lo que acontece en su día a día, ya sean planes, cenas, viajes, inauguraciones o todo sarao donde sean invitados, que por otro lado es una de las mayores aspiraciones que pueden tener.

Hay algunos de estos perfiles a los que sigo, me divierten y me aportan algo, pero la gran mayoría son una panda de frikis que de influencia tienen lo que yo del seguidor del Barça, es decir, cero. Los que se dedican al sector de la gastronomía, por ejemplo, donde levantas una piedra y salen 200, comparten con sus ansiados seguidores las habilidades a la hora de masticar, con todo detalle, las excelencias de las últimas bebidas o los mejores planes del mundo, siempre que hayan sido invitados, claro.

Gran parte de la culpa de la proliferación de estos sujetos la tienen las propias empresas que los llaman para ir de aquí para allá, que creen, esas prodigiosas mentes del marketing, que el éxito de ventas pasa porque fulanito o menganito haga el tonto en 30 segundos en Instagram. Da igual que la croqueta sea congelada y siga fría por dentro, que el vino sea un bodrio o que la burger de turno sea horripilante. Lo importante es cómo lo cuentas, la calidad que tenga el vídeo -que no la comida, eso qué más da- o lo bien que simulan estar pasándolo en grande. Los influencers son un coñazo, y la influencia, afortunadamente, la sigue teniendo la prensa especializada.

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