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Tengo más miedo del pastor que del lobo

Tengo más miedo del pastor que del lobo

Me pregunto cómo nos han hecho creer que el único peligro de las ovejas son los lobos, cuando las palabras democracia y libertad son los palos que utilizan los pastores para dirigir a sus ovejas

José Antonio Younis Hernández

Lunes, 12 de febrero 2024, 18:47

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El pastor no está comprometido con el bienestar del rebaño, sino con el bienestar del dueño del rebaño. Es significativo que el propietario del rebaño no se mencione en la metáfora. Entonces, ¿para qué sirve la metáfora del rebaño que impregna la filosofía política de Occidente? (Rainer Mausfeld).

Estamos viviendo actualmente una angustia difusa que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en un miedo objetivo, no ya únicamente por las malas decisiones de los que tienen más poder, sino de los que callan y otorgan y que creen en el derecho de que el pez grande se coma al pez chico. No me pueden acusar de exagerar porque ya ven la gran marcha ascendente de los nuevos viejos fascismos que suben como la espuma en todo el planeta, tanto hasta las alturas de los poderes dominantes como en los comportamientos autoritarios cotidianos. Un ejemplo es la cara ultranacionalista y religiosa del gobierno de Israel que convierte cualquier crítica a la iliberal democracia israelita en sospechosa de antisionismo, como mantienen dos importantes expertos en sociología de las relaciones internacionales como José Abu-Tarbush e Isaías Barreñada.

En el pasado, sobre el 2003, el rector de la Universidad de Harvard se manifestó en contra de unas manifestaciones estudiantiles que protestaban por los derechos de los palestinos, a la vez que muchos líderes europeos están restringiendo las posibilidades de la población civil de manifestarse. También en el pasado y en la actualidad, algunos líderes políticos siguen teniendo miedo de que estas manifestaciones sean mal vistas por los líderes del sistema internacional de poder como manifestaciones a favor de Hamás. No importa que tu causa no sea por Hamás, pues no se admite el pecado en carne propia. Hasta en Nueva York muchos judíos se están manifestando contra el genocidio en Gaza. No es lo mismo apoyar la causa palestina que apoyar a Hamás, pero siguen erre que erre desde las retóricas políticas para salvar la credibilidad de sus acciones y ocultar sus verdaderas intenciones desde una lógica del sistema-mundo internacional de poderes que se apoyan mutuamente.

Con justicia, hay que decirlo para evitar que me corten el cuello, los jóvenes y menos jóvenes salen en masa a manifestaciones por la igualdad, pero no por 20.000 muertos en Gaza (hasta ahora) Si como gustan comparar y clasificar, Hamás es una organización terrorista, ¿qué es el gobierno sionista de Israel?, ¿Qué es desde hace muchos años y no solo en el presente? Les recomiendo limpieza mental contra las bacterias ideológicas leyendo el libro-antibiótico contra la razón dominante de qué es y qué no es terrorismo, titulado 'Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra', de intelectuales y profesores norteamericanos, libro que surgió a partir de los atentados del 11 de septiembre y que deconstruye el concepto de terrorismo, ofrecido por las retóricas políticas a lo largo de nuestra reciente historia moderna.

La banca, las grandes empresas, a las que se les pide más contribución fiscal, a través de la patronal, y de San Pancracio, santo del dinero, siempre se quejan para no contribuir al bienestar colectivo porque, claro está, lo propio suyo es el bienestar privado. El modo evangélico del discurso de la donación era propio de los liberales de finales del siglo XIX, para quienes dar dinero debía ser un acto de voluntad caritativa y no una obligación por los derechos de ciudadanía. El mismo relato se confirma en el mundo de hoy: los derechos de ciudadanía, yo diría que más bien de humanidad, han sido y son tan rechazados por la razón de San Pancracio, de Santo Domingo, de San Martín de Tours o de cualquier otro santo que se haya asociado a la riqueza, al negocio y al dinero. Pero el terrorismo económico contra los débiles es negocio, empresa legítima y no actos terroristas.

«Es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja, que un rico en el reino de Dios». Pero, según el Papa Benedicto XVI, «imposible a los ojos de los hombres, pero no para Dios». Miren por donde, Jesucristo es ahora más permisivo para los ricos. Las grandes tecnológicas son ese nuevo dios, ya que, si preguntas en el ChapGPT cuál es la razón de las matanzas indiscriminadas contra los palestinos gazatíes, te responde que es un tema controvertido, que hay distintos puntos de vista y ahí se queda el tan 'inteligente' ChapGPT, como un ratón dando vueltas a ciegas sobre la noria, pasando una y otra vez por el mismo argumento 'racionalmente neutral', sin cambiar por mucho que le hagas preguntas trampas para que reflexione desde los principios históricos que tejen los actos inmorales en la especie humana.

Con esto ya me he dado cuenta de cuánto de humana tiene la máquina programada para ser tan inteligente como un hámster. Lo mismo estoy viendo en estos tiempos de atrocidades cuando hablo con gente buena que conozco de toda la vida, gente que es neutral, dice, con lo que están haciendo con vidas humanas, pero solo son capaces de decir que las partes tienen el mismo peso en las maldades, que los terroristas también mataron a israelitas. Y aquí se acaba el debate: ojo por ojo y diente por diente. Ay, tanta benevolencia con las bombas amigas, cuando durante años pretéritos mataron a tantos palestinos antes de esas bombas y que tan neutralmente decidieron callar. Ay, tanta benevolencia de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) con la invasión de Ucrania, y tan poca compasión con el sufrimiento de los palestinos, parece que el sentimiento humanitario es selectivo.

Justificar comportamientos socialmente inaceptables diciendo que se debe ser neutral en temas controvertidos, es, no solo cobarde, sino una huida hacia atrás para no tomar decisiones incómodas o que incomoden a quienes tienen más poder político, económico o militar. La intelectualización evita emociones incómodas, por eso se centra en los hechos y la lógica de argumentos pretendidamente neutrales, escondiendo hablar de la angustia, el desamparo y el miedo de los más débiles. No se habla de quien más sufre y quien es responsable de hacer sufrir más porque más recursos tiene para ejecutar, solo se habla de problemas, de complejidad, de las razones de ambas partes, etc. La situación es tratada como un problema que sujeta a la persona a una base racional, mientras que los aspectos emocionales y más humanos son completamente ignorados considerándolos irrelevantes. Y tampoco se habla de conducta moral, solo de hechos, no de intenciones, menos de política y, mucho menos, de geopolítica del poder y de reparto de recursos.

El relato del 'neutral' sobre Gaza se distancia fríamente de las víctimas, para protegerse de la angustia o para esconder su falta real de neutralidad. Se delatan a sí mismos, ya que al decir que es un tema complejo, que ambas partes han sido responsables, solo analizando acciones ad hoc, sin un antes y un después histórico, es incurrir en la doble cara de las actitudes neutrales. «Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor», decía sabiamente Desmond Tutu.

Ahora bien, quedan cada vez más claras las fuentes objetivas de nuestros miedos y de nuestras desgracias: los que teniendo poder permitieron la sequía de las tierras y la crisis climática, las emigraciones por hambre, las comisiones de la banca sin cargas fiscales proporcionales, los refugiados de las guerras, los desahucios injustificados a favor de los bancos, etc. Las soluciones para mejorar las vidas maltrechas de quienes sufren las decisiones a distancia de quienes mandan, no pueden venir precisamente de los mismos que manejan las reglas del juego de la globalización económica y las políticas no neutrales de los estados nacionales, los mismos que arrasan esperanzas. Muchas personas sienten que sus vidas carecen de un propósito significativo o que se encuentran en una situación en la que se sienten superfluas. En un contexto más oscuro, diría yo, muchas más vidas ahora que en el pasado son consideradas sacrificables: en ello están los gobiernos más armados del mundo, de dinero y un lenguaje retórico de palabras como democracia y libertad.

Por todo esto me pregunto por el silencio de las ovejas, pero sobre todo me pregunto cómo nos han hecho creer que el único peligro de las ovejas son los lobos, cuando las palabras democracia y libertad son los palos que utilizan los pastores para dirigir a sus ovejas. No me pregunten a mí, pregunten a los pastores 'elegidos' para dirigir el mundo.

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