Lunes en África

Héroes silenciosos

14/10/2019
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Los héroes están de moda. Sus gestas entusiasman a las masas, convulsionan las plazas, refuerzan la estima colectiva. Gáldar celebra esta semana su festival de cine dedicado a los superhéroes. Las calles de la ciudad se pueblan de tanta fantasía, que puedes encontrarte a Batman tomando café en la plaza mientras espanta a los malos. Este verano, el fuego puso a prueba la madera de la Gran Canaria, extendió sin piedad su manto de negro y humo. Ahora hasta la virgen celebra el dominio de quienes regresaron sanos de la ceniza. Están por todas partes, invaden la realidad y la ficción, pero no todos son iguales.

Los héroes del fuego no tienen nada que ver con los héroes del agua, que tratan de salir de la otra cara de la luna. Inmersos en la sombra, cruzan océanos en barquillas de imposible destino y a menudo el mar se los traga. Son frágiles cuando salen del poblado huyendo de cualquier drama. Para ellos no hay mayor tragedia que quedarse a la expectativa de la muerte por hambre, por bala o por miseria. Salvan la vida porque huyen y en el saco se llevan esperanzas. Si alcanzan alguna calle, sobreviven gracias a la noche. Su gesta a la luz del día no vale nada. Cuando se mojan se hunden, su esfuerzo diluye la memoria de algunas aldeas lejanas.

Luego están los héroes cotidianos, esos, esas que con trescientos euros reparten el pan con los presentes. Escapan del fuego y las mareas todos los meses, reparan en silencio los escarnios de la vida. Esta semana se organizan por el mundo diversos actos para promover la erradicación de la pobreza. En Canarias, las ayudas públicas básicas se despachan a los que llegan más temprano a las colas, primera ley de la burocracia. Y esa suerte no hay gobierno, ni dios, ni héroe que la cambie.