De Freire a Astray

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

De Justa Freire a Millán Astray, de una pionera en la educación española y represaliada en la dictadura, a uno de los principales símbolos y artífices de este régimen que aplastó todo impulso de progreso en nuestro país durante casi 40 años. El Madrid de Almeida y Ayuso cambia alegremente el nombre de sus calles bajo la satisfecha y fiscalizadora mirada de Vox, sus más firmes aliados, dando así una patada a la ley de memoria histórica, esa que busca restituir las injusticias vividas durante el franquismo. Aunque sea solo en el recuerdo.

El PP podría haber solicitado un recurso para evitar tal tropelía, pero ¿para qué iban a ir en contra de lo que les representa? ¿Qué necesidad de hacer un feo a sus compañeros en el poder? ¿Por qué malgastar una nueva oportunidad de borrar el rastro de Carmena? Mejor que La Latina retome el tributo al íntimo amigo de Franco, espía de los Nazis, principal vocero del régimen y antisemita consumado. Sí, en pleno 2021.

Este ha sido el caso más sonado, pero hay más. Otras seis calles recuperarán su vinculación con los autores de la Guerra Civil. El TSJ le ha dado la razón a la Fundación Franciso Franco y a la Plataforma Patriótica Millán Astray y dilapida el trabajo de la anterior alcaldesa de Madrid, que creó una comisión con personalidades de distintas ideologías para borrar la huella franquista y renombrar el callejero de la ciudad «desde la racionalidad, no desde la emotividad», tal y como explicó el escritor Trapiello, uno de los integrantes de dicho comité.

Pero ahora, la capital de España denigra la memoria de una profesora prisionera por formar a sus alumnos, y enaltece al régimen que la mantuvo cautiva. Dos pájaros de un tiro. De la derecha se podía esperar pero, ¿de nuestra justicia?