Papiroflexia

Fotos innecesarias

03/08/2018

Pablo Casado y Albert Rivera rivalizan estos días por demostrar cuál de los dos es más diestro en aquello de ganarse el favor del votante más conservador. El primero anda de promoción tras el triunfo entre los suyos, y el segundo vigila nervioso para que el recién llegado no recupere a los renegados que se tiñeron de naranja huyendo de la corrupción. En esta lucha de egos y protagonismo hacen frente común contra los «populistas de la izquierda».

Casado no tardó en posicionarse y no tiene reparos en situarse abiertamente contra el aborto, la eutanasia y en defender el espíritu liberal. Y aprovechó el salto masivo a la valla de Ceuta, sumado a la creciente llegada de pateras en las últimas semanas, para convertir la crisis migratoria en la primera urgencia de la agenda nacional. «No es posible que España absorba millones (sic) de africanos que vienen en busca de un futuro mejor en Europa», afirmando también que «los españoles buscan un partido que diga claramente que no es posible papeles para todos».

Se adelantó con la foto un día antes el líder de Ciudadanos, acudiendo en «un viaje improvisado» al perímetro fronterizo con Marruecos. El mismo por el que 602 subsaharianos accedían a la ciudad autónoma de forma irregular. Allí Rivera, en la misma línea, acusó a Pedro Sánchez de demagogia y buenismo. Casado y Rivera, en guerra por hacerse con el espacio de centro derecha, utilizan la inmigración como arma arrojadiza con la que sacar réditos políticos sin aportar soluciones concretas y realistas.

«Casado y Rivera utilizan la inmigración como arma arrojadiza con la que sacar réditos políticos»

Las concertinas son antitrepa, los diques más largos, las plantillas de las fuerzas de seguridad se incrementan, los acuerdos económicos con los vecinos para que impidan la entrada se aumentan, el nivel de exigencia de la Unión Europea para que las fronteras no se vulneren se extrema, la amenaza terrorista es una realidad, el del contagio de epidemias también. Todas las medidas, en general, se implementan. Pero la mayoría sigue entrando en el país saltando las vallas fronterizas o embarcados en pateras, aunque su desesperación por sobrevivir los empuja a navegar hasta en balsas de juguete o simples flotadores.

Hace falta trabajar en campañas de sensibilización para explicar a estas personas que no arriesguen sus vidas. Hay que inculcarles la necesidad de venir aquí con toda la documentación en regla y, en la medida de lo posible, con un trabajo asegurado. Arriesgar sus vidas en pateras puede ser la solución para algunos afortunados al año, pero no para África en su conjunto. Hace falta un trabajo de más hondo calado, y organizarse para crear una África distinta.

Está cada día más claro que ni la ingenuidad ni la temeridad, ni siquiera la compasión, son la solución. Mirar para otro lado tampoco. Sobre todo cuando llegan a nuestras costas, a los lugares donde veraneamos, y no es posible cambiar de canal. Sin embargo, hay fotos que son innecesarias. Como las que se han hecho Casado y Rivera junto a la valla.