Estar a la altura

La difícil situación de Canarias ha hecho aflorar la altura de miras de nuestros políticos

Manuel Mederos
MANUEL MEDEROS

Es posible que el shock o el estrés de la pandemia nuble la razón, pero no tanto como para reconocer que las circunstancias difíciles por las que atraviesa Canarias ha hecho aflorar la altura de miras de nuestros políticos.

Canarias se ha convertido en un ejemplo de gestión de la crisis sanitaria, veremos cómo sorteamos la grave crisis económica y la migratoria, y también se está convirtiendo en un modelo de entendimiento político, no sólo achacable a la responsabilidad o debilidad de la oposición, sino al gran esfuerzo de todos y cada uno de los responsables políticos a los que les ha tocado la responsabilidad de estar al frente de las instituciones.

Repaso cada día muchas de las informaciones que llegan a la redacción desde todos los ámbitos y hablo con mucha gente, y lo que antes era bronca permanente, acusaciones, sospechas y conspiraciones se ha transformado en diálogo, en una constante sucesión de reflexiones, en propuestas y hechos para mejorar la situación de la gente.

Veo alcaldes preocupados y activos. Veo a presidentes de cabildos empeñados en sacar adelante a sus islas y veo a un Gobierno que no ha descansado ni un minuto en este tiempo para reconducir la situación. Veo a una oposición, que sin renunciar a su papel, se muestra responsable ante lo que está ocurriendo.

Es lo sensato en un momento tan duro para todos, aunque la realidad es que ciudadanos y políticos vivimos asustados, sin saber muy bien para dónde y a la expectativa, con la esperanza de que llegue una vacuna y todo vuelva a la normalidad. El momento invita a mover los instintos más básicos, esos que llevan a pelear por lo de cada uno dejando a los demás en la cuenta, pero raras excepciones el shock y el miedo nos está permitiendo vivirlo de otra manera.

Puede ser el estrés pandémico, pero llevo muchos años observando a nuestros políticos, y nunca había percibido como ahora el deseo de estar a la altura de las circunstancias, dejando para cuándo se pueda las trifulcas. Incluso los reproches se están haciendo con elegancia, sin estridencias.

Eso no significa que cada uno, y algunos en comandita, sigan conspirando y estén preparado el terreno para cuando las circunstancias lo permitan. Pero por ahora todos agradecemos la sensibilidad, sobre todo cuando lo que prima es la inseguridad de todos, la radicalización y la gresca en el resto del mundo