Ultramar

Es la política, estúpidos

11/11/2019

James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, entendió que había que menguar el éxito que George H. W. Bush (padre) había logrado con sus éxitos en la política internacional insistiendo en que de lo que se trataba era de hablar de los problemas cotidianos de la gente y así parió la frase «la economía, estúpido», casi viral desde entonces. Pues bien, aquí y ahora, en este país nuestro, vistos los resultados de estas cuartas elecciones en solo cuatro años, lo que dura una legislatura, toca parafrasearla y decirles a los responsables de esta comedia de disparates a la que nos han abocado, que el electorado se ha ratificado en lo dicho en los anteriores comicios, «es la política, estúpidos», háganla de una vez, que es justo lo que no han hecho. Le quisieron devolver la papeleta a los ciudadanos y estos han vuelto a insistir, ahora más cabreados, en que todo pasa por pactar, por coaligarse. Y Cataluña, congelada. Basta ya de pasar oportunidades.

«A peor la mejoría. Hay que pactar, pero ahora con un Congreso más fragmentado»

Se apuntaron al escapismo, a la confrontación, desatendiendo el mandato: entiéndase, hagan política. Les tocaba gestionar los votos y el resultado ha sido, echando mano del dicho canario, a peor la mejoría. Si antes el escenario era diabólico ahora toma dos tazas. Un Congreso más fragmentado, con unos números que exigen mucho más funambulismo que en el diabólico escenario anterior. Manda bemoles que se hayan convocado unas elecciones para que los más beneficiados sean la antipolítica y la ultraderecha. Las irresponsabilidades y estupideces se pagan y el hastío engorda demonios. ¿Enterrarán alguna vez las psicopatologías de las pequeñas diferencias? Y mientras tanto, más protagonismo a quienes se adaptan a la comunicación simple. Ayer mismo Vox, exultante, ¡cómo no!, ya anunciaba una legislatura de bloqueo. Tienen números para judicializar, vía Tribunal Constitucional, cuanto les plazca. Los estrategas de Moncloa se lo tienen que hacer ver. Amarga victoria la de los socialistas, con casi un millón de votos menos. Aquí vale, más que nunca, lo de que en toda victoria hay pérdidas. Vaya que si las hay.