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Improvisaciones en el Día de las Letras Canarias

Emilio González Déniz

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 20 de febrero 2024, 09:38

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Mañana es Día de Las Letras Canarias. Alguno había que poner y se decidió que venía bien la fecha de la muerte de Viera y Clavijo, aunque habría valido cualquier otra fecha relacionada con la literatura y con Canarias. Desde 2006, cada año, se dedica a un nombre clásico de nuestras letras, es decir, muerto, ya que finalmente todos acabaremos siendo clásicos, aquí no va a quedar ni el apuntador. Es una buena costumbre, porque durante ese año se realizan actividades, ediciones y recordatorios de un autor o autora y su obra, y lo decide el Gobierno de Canarias, normalmente en otoño, para dar tiempo a programarlo debidamente; aunque este año esperó al invierno, como si hubiera escasez de nombres, porque es posible que aquello de no tener ni p… idea sobre la identidad canaria sea contagioso y sea un mal general, que ya el Parlamento de Canarias dio alguna muestra cuando aprobó una PNL que proponía al Gobierno que el «literato» escogido para homenajear en el año 2012 fuese el eminentísimo científico Blas Cabrera Felipe. Vamos, como proponer a Manolo Millares como mejor deportista canario del siglo XX.

Este año han decidido que la figura sea Ángel Guerra, que es el seudónimo (o heterónimo, no lo sé) del periodista y escritor lanzaroteño José Betancor Cabrera, un hombre que, además de su dedicación periodística y literaria, siempre estuvo muy comprometido con temas sociales, y fue benefactor de otros canarios que llegaron a Madrid después que él. Lo que Machado llamaría «un hombre, en el mejor sentido de la palabra, bueno». Fue, además, amigo de Galdós, y dicen que discípulo, cosa que debe ser cierta, porque afirmó Ramón Pérez de Ayala, otro amigo de Galdós en sus últimos años, que Don Benito era una fuente de sabiduría, aunque no dijera una palabra. De hecho, el escritor que ahora celebramos tomó su nombre literario de uno de los personajes de Galdós.

Por cierto, y ya que hablamos de seudónimos y heterónimos, tenemos que hablar de nuestro Rafael Romero, que firmo como varios heterónimos galdosianos (Máximo Manso, El Doctor Centeno), aunque el que ha perdurado es Alonso Quesada, un espejo deformo de don Quijote. Y al hablar de Quesada, me resulta curioso que su nombre se esté ninguneando de alguna manera; es un escritor que la oficialidad ha despachado con alguna escultura y el nombre de un instituto de Secundaria y Bachillerato en la Ciudad Alta, un gran instituto, por cierto, que está empeñado en conservar y expandir la memoria del gran poeta y narrador canario.

Traigo esto a colación porque se han celebrado 19 ediciones del Día de Las Letras Canarias, se han recordado autores y autoras de nuestra memoria literaria, pero creo que se ha ido escogiendo por impulsos, sin una coherencia que respete lo que un amigo escritor llama «El orden natural de las cosas». Fue antes Pino Ojeda que Josefina de la Torre, y Arozarena se adelantó a Agustín Espinosa. Todos son grandes, y lo es el entrañable lanzaroteño Ángel Guerra, y todos merecen ser recordados y leídos. Una celebración así no puede ser elegida al buen tun-tú. Y encima hay ausencias que chirrían. ¿Cómo es posible que, en 19 años, no haya habido un gobierno capaz de señalar a Alonso Quesada como escritor al que dedicarle un Día de las Letras Canarias? ¡Pero si es uno de los «inventores» de la poesía con mayúsculas en el siglo XX y otro tanto en la narrativa!

Podría ser que Alonso Quesada, uno de los más grandes en los cinco siglos de nuestra historia literaria, fuese un escritor oculto, desconocido, raro, y que solo aprecian su enorme valor unos pocos escogidos de la secta del agradecimiento y la memoria, capitaneados por Lázaro Santana, Yolanda Arencibia y Andrés Sánchez Robaina. Es que, si no, no se entiende que nuestro Rafael Romero, nuestro admirado e imprescindible autor

no haya tenido ya su Día de las Letras Canarias. Es cierto que los homenajeados hasta ahora lo merecen (no sé tampoco por qué Viera y Clavijo fue celebrado en 2006 y luego en 2013), pero tiene que haber un orden, por peso, pero también por cronología. No puede ir antes Espronceda que Lope de Vega. Eso es lo que está sucediendo aquí. Pero a lo hecho, pecho, y lo que se requiere es que este año conozcamos mejor al gran Ángel Guerra, y para años venideros que el Gobierno se asesore, que para eso hay dos magníficas universidades y una muy activa Academia Canaria de la Lengua, además de otras personalidades con conocimiento y criterio. Es que cuando la política se mete a ordenar la cultura sin ton ni son, pasan estas cosas.

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