Tabúes caducos

El tabú de la subrogación

25/02/2019

Recientemente me encontré con unos amigos con los que pasamos revista a nuestras anónimas vidas. Una confesión suya me hizo reflexionar sobre un tema en boga en España pero cuyo debate sigue pasando de puntillas: la gestación subrogada. Hasta ahora no han podido tener hijos. Han apurado todos los recursos a su alcance. Han contemplado la adopción, cuestión harto compleja. Pero con el tiempo han ido incubando esta última fórmula.

¿Libertad, mercantilización o alternativa? A decir verdad, sigo sin entender bien cuál es la polémica que, de raíz, lleva a su prohibición casi frontal en nuestro país, en contraste con Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, Canadá o Grecia, entre otros.

«Este asunto merece una sesuda reflexión... y más con 30 familias desamparadas recientemente en Ucrania»

En nuestra historia reciente hemos cauterizado con ejemplar normalidad la adopción incluso con la existencia de cientos de casos cuyo procedimiento ha sido alegal o liegal -que le pregunten a más de un tonadillera, cuando hizo su particular scouting por América Latina, o a los famosos niños robados del franquismo-. Hemos normalizado que una mujer tenga un hijo con el esperma de su marido pero con el óvulo de una donante, concibiendo un bebé genéticamente distinto. Sin embargo, con el óvulo de su mujer en el cuerpo de una tercera persona, aunque la coincidencia genética sea del 100%, aún es tema de rechazo jurídico y social en comparación al supuesto anterior. Nadie quiere cosificar ni estigmatizar con este asunto. Pero si se tipifica, menos riesgos habrá de mercadeo humano, como dicen algunos.

Son muchos los que han optado a ello: Sarah Jessica Parker, Javier Cámara, Miguel Poveda, Cristiano Ronaldo o Ricky Martin. Podemos estar de acuerdo o no con este debate. Sin embargo, no es lícito dejar desamparadas a 30 familias en Ucrania por este tabú de nuevo cuño.