Ejemplo de civismo

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

Gaumet Florido

Nos reprochan, y muchas veces con razón, que el periodismo solo pone el foco en las malas noticias. Quizás no sea así, quizás lo que el lector entiende por malo o negativo no es más que el deber de este oficio de interpretar la realidad que le rodea desde un enfoque, a mi juicio, necesariamente crítico.

Pongamos un ejemplo: el derrumbe del muro en la GC-1 que paralizó media Gran Canaria la semana pasada. Si bien es cierto, o al menos así lo veo, que el Cabildo, una vez producido el derribo, puso sobre la mesa las decisiones y recursos que hacían falta para garantizar la seguridad de los conductores y recuperar la normalidad cuanto antes, también lo es que aquí alguien no hizo antes los deberes. No voy a entrar en la pelea de si hubo o no derrumbes previos (las declaraciones están grabadas y los periodistas no tenemos necesidad de inventarnos las cosas), pero sí creo que pocos pueden discutir que esa carretera llevaba tiempo dando pistas. No soy ingeniero, es verdad. Sin embargo, las grietas y el hundimiento que había en la vía no eran casualidad.

Esta es una arteria vital de la comunicación en Gran Canaria, que soporta además una elevadísima densidad de tráfico, y precisa de una atención específica y diría, incluso, que quirúrgica para evitar lo que al final no ha sido sino un susto y una cadena larga y costosa de molestias, pero que pudo haber sido una desgracia. Ahora bien, dicho eso, esta vez quiero enfocar la otra cara, la positiva: el comportamiento de los usuarios.

Lo viví en persona y lo puedo contar. Sin necesidad de policías ni guardias civiles, la gente se comportó con conciencia cívica. Adelantó sus salidas de casa, con el trastorno organizativo que supuso para muchas familias, sobre todo las que tienen que llevar chiquillos al colegio, o las retrasó, para no coincidir con las horas punta; ideó recorridos alternativos; y se comportó de forma civilizada. Era digno de ver que en ciudades como Telde donde hay tantas incorporaciones a la GC-1, los propios conductores idearon un sistema en cremallera para ir cediendo el paso a los que querían entrar a la vía. Y apenas se produjeron incidentes ni accidentes.

Es una prueba, quizás, de que no todo está perdido, de que esta sociedad individualista y poco empática saca lo mejor de sí cuando toca ir de la mano, cuando la necesidad aprieta.