Educación e información

En las aulas urge enseñar a diferenciar la verdad de la mentira

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Se ve que como hay tantos asuntos a los que dedicar días internacionales y mundiales, se acumulan los temas y en una misma jornada se combinan las celebraciones más diversas. Hoy, por ejemplo, es el Día Internacional de la Educación y es también el patrón de los periodistas, título que recae en San Francisco de Sales, que tiene ese honor porque dicen que tenía una gran capacidad de comunicar. Otra cosa es que creer en lo que contaba fuera un acto de fe pero vamos a no meternos en ese jardín repleto de ortigas…

Lo cierto es que no pasando la docencia ni el periodismo por el mejor de los momentos, quizás ambos deberían hacer de la necesidad virtud. Sobre todo ahora que la misma sociedad hipercomunicada es una sociedad infrainformada. Todo ello partiendo del principio de que la noticia lo es porque es cierta; de lo contrario estamos hablando de algo que no es periodismo: un error si no hay mala fe y un bulo cuando hay voluntad de engañar. Y una sociedad que normaliza la mentira y la deja subir a la guagua de la convivencia, transmite el virus que mina la democracia. Solo hay que mirar al pasado reciente de Europa: si fue así sin redes sociales, imaginemos lo fácil que es ahora.

En las aulas urge enseñar a diferenciar la verdad de la mentira, como también urge dar a conocer los mecanismos que facilitan la difusión de los bulos y sus estragos. Igualmente es clave que los gobiernos se tomen en serio esto pero sospecho que llevamos años conviviendo con una facción de la clase política que es feliz sabiendo que la prensa y la educación cotizan a la baja. En el mercado bursátil de esta 'sociedad líquida', lo que rompe el mercado ahora mismo es gritar alto y despotricar de algo o de alguien: la reflexión suena, como la filosofía, a pleistoceno. Es más, creo que ya hay un par de generaciones que están convencidas de que los dinosaurios se extinguieron por su empeño en pensar. Así las cosas, asumen que exprimir la neurona es malo para la salud y que conseguir un 'like' tiene incluso beneficios cardiosaludables.

Entre las vacunas que deberían ser obligatorias se encuentra esa de pasar lo que nos llega por el móvil por el tamiz de la verdad. Y aplicar medidas preventivas empieza a ser urgente porque afecta a la salud: no hay más que preguntar a los profesionales sanitarios por los estragos que está causando haber sido tan contemplativos con el negacionismo ante la pandemia.

Concluyo: la alianza entre los que hoy celebramos este día puede que sea crucial para la democracia. Pero ni interesa a buena parte de los partidos políticos ni será 'trending topic'.