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Editorial

O se va o que lo destituyan ya

Sigue sin haber una estructura de equipo clara, se ha perdido un estilo de juego mínimamente competitivo y la UD va camino de completar una de sus peores rachas históricas

Sábado, 11 de mayo 2024

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'Hoy mejor que mañana'. Así se titulaba y con esa frase terminaba el editorial publicado el pasado domingo por este periódico. Era un claro llamamiento a la Unión Deportiva Las Palmas ante la lamentable racha de derrotas del equipo y la sensación de que se había perdido el norte deportivo. El mensaje tenía, evidentemente, dos destinatarios: en primer lugar, el entrenador, Xavi García Pimienta, cuya salida del banquillo debía materializarse lo antes posible y que tenía en su mano renunciar ya al cargo. Y, en paralelo, a la directiva, con Miguel Ángel Ramírez al frente, que debía actuar si el técnico no asumía sus responsabilidades.

Siete días después, revalidar aquel 'hoy mejor que mañana' es inevitable. Pero ante la pasividad de la entidad amarilla, es obligado preguntar ya si es que el Consejo de Administración y la dirección deportiva están haciendo dejación de sus funciones.

Las cifras son elocuentes: ocho partidos consecutivos perdiendo, solo 2 de los 33 últimos puntos en juego en el casillero de la UD y, sobre todo, una imagen de indolencia desde el banquillo que acaba trasladándose al terreno de juego. Es más, las decisiones que adopta el técnico sorprenden no solo a los aficionados, sino seguramente también a los propios futbolistas. Salir, como hizo este sábado, con Sory Kaba de titular, es una apuesta segura a no meter gol, como así ocurrió.

De esta forma, sigue sin haber una estructura de equipo clara, se ha perdido un estilo de juego mínimamente competitivo y la UD va camino de completar una de sus peores rachas históricas. Para encontrar registros similares, hay que remontarse a aquella Unión Deportiva Las Palmas de 2017, en una temporada nefasta que terminó con el descenso. Entonces fueron cuatro los entrenadores que se sentaron en el banquillo, mientras que ahora parece que se le disculpa todo a Xavi García Pimienta.

Al acabar el partido ante el Mallorca, el técnico señaló que los jugadores estaban desolados y llorando en el vestuario, pero ellos no son los que conforman el once que salta al campo ni los cambios cuando toca reaccionar. Como tampoco son ellos son los marcan las pautas de entrenamiento. Todo eso es responsabilidad del técnico, como también lo es marcharse cuando la evidencia demuestra que ya no está a la altura del reto que se le exige.

Y si el entrenador, no lo hace, debe ser el club quien lo haga por él. En el recuerdo queda el ascenso de la pasada temporada y la participación de García Pimienta en aquel éxito, pero no se puede vivir anclado en esos laureles. Quienes lo hacen acaban olvidando lo que significa competir, como también terminan dilapidando algo que es clave en un club deportivo: el respeto de sus aficionados. Esos que no merecen ver semana tras semana cómo los equipos rivales se deshacen de la UD sin mayor esfuerzo y como ese llanto del que hablaba el propio entrenador no deriva en decisiones de calado.

Para que no haya duda al respecto, nos reiteramos en lo dicho hace una semana, pero ya con nombres y apellidos: la renuncia de García Pimienta a seguir, debe producirse hoy mejor que mañana. Y, en paralelo, a Miguel Ángel Ramírez le hablamos con la misma claridad: la destitución del técnico, también hoy mejor que mañana. El entrenador se ha quedado sin argumentos para continuar y el club ya no tiene defensa para mantenerlo, porque si García Pimienta sigue, será la UD quien se gane la merecida repulsa de los aficionados.

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