El turismo sigue condicionado por la pandemia. / EFE

¡Es la economía, estúpido!

Antes de viajar a Lanzarote -que no se diga- para sus vacaciones de verano, la comparecencia del presidente Sánchez para hacer balance del curso político, ha llevado el título de 'Cumpliendo'

David Morales
DAVID MORALES

De la campaña de las elecciones presidenciales a la Casa Blanca en 1992, aún resuena la frase que le espetó el candidato Bill Clinton al aspirante a repetir en el Despacho Oval, George W. Bush (padre): «¡Es la economía, estúpido!». Frase que dejó tan noqueado a Bush que, la mueca de derrota política, casi le quedó figuradamente marcada en su rostro hasta el final de sus días.

Mientras Bush -vinculado a las élites, y en una época de dura recesión económica- esgrimía en el debate los típicos tópicos de promesas al aire, Clinton acertó en su discurso, empatizándose con la ciudadanía, y describiendo la cruda realidad de miles de estadounidenses que perdían en ese momento sus trabajos, sus casas, sus seguros de asistencia sanitaria,... «¡Es la economía, estúpido!».

Con unos sencillos mensajes -ideados por el brillante estratega político, James Carville-, además de la reseñada «¡Es la economía, estúpido!», otros de los misiles lingüísticos con los que Clinton acabó apabullando a Bush contra todo pronóstico, fueron los de «Cambio, o más de lo mismo», y «No olvide la salud».

«Tu vida. Tu trabajo. Tu dinero. Tu familia. Tu presente. Tu futuro. Tu isla. Dependen del Turismo. Tú mismo. Tú misma. Cumple las normas».

Ese 'tuteo' era hace un año -y sigue igual o más de vigente- el conciso y contundente mensaje social del Cabildo de Gran Canaria, a través de su Patronato de Turismo. Acompañado de las impactantes imágenes del confinamiento. Con nuestras calles, plazas, playas y aeropuerto huérfanas de todo signo de vida. Y de economía. Made in Gran Canaria, pero igual de aplicable -el acertado estímulo audiovisual- a cualquiera de nuestras islas.

Con el consiguiente desconcierto social y económico que esta nueva 'ola' de la pandemia nos sigue generando, en nuestros mercados emisores de turistas (Reino Unido, Alemania, Países Bajos, ...) los semáforos -aún con el índice pandemístico de la incidencia acumulada como referencia- se han 'descontrolado'. Hasta tal punto, que ya pasan de verde a ámbar, ámbar plus o rojo, sin saber uno si puede o no cruzar la calle. Y sin realmente guiarse dichos «semáforos» por los que debieran ser utilizados como nuevos datos clave para determinar si un destino o una región es sanitariamente segura: número de hospitalizaciones, número de ingresos en UCIS, y nivel de letalidad de la pandemia. Porque la vacuna -conseguida en tiempo récord- claro que funciona.

En contraposición al elevado nuevo número de contagios, nos favorece, como destino turístico, el hecho de que, por ahora, nuestros mercados emisores no estén exigiendo cuarentena a los viajeros ya inmunizados (gracias a las vacunas, o tras haber pasado la enfermedad) que nos visitan. Lo que, unido a las ansias de viajar de la población europea, nos mantiene en ese nivel de esperanza que ha llevado a que casi el 70% de nuestra planta alojativa haya reabierto sus puertas en las últimas semanas. Con unos niveles medios de ocupaciones, este verano, de en torno al 50%.

Recuperando progresivamente del ERTE, para atender a esta demanda de servicios, a cientos de nuestros trabajadores. Como así se atisba en los datos de la última Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre de este 2021. Con un incremento medio en dicho período, en la tasa de ocupación laboral, de un 2,42% en España. Y de un 3,53% en Canarias. Si bien la tasa media de paro en todo el país es de un 15,26%, frente a un muy duro aún 24,71% en nuestro archipiélago.

Escenario de cierto optimismo en el que se enmarcan, además, los datos aportados por Enaire, y corroborados por Eurocontrol. Que señalan que el pasado 18 de julio, tanto en España en general, como en Canarias en particular, se recuperó, de media, hasta un 70% del tráfico aéreo que se había registrado en el tercer domingo de julio de 2019, el último año conocido de «normalidad».

Datos de movilidad aérea que refieren vuelos desde, hacia o sobre nuestro territorio. Aún, efectivamente, ello no tenga que significar que esos aviones estuvieran ocupados al 100% de su capacidad. Pero lo cual supone un destacadísimo avance respecto al «0 turístico» del que proveníamos. Más reconfortante aún si tenemos en cuenta que, sólo para Canarias, la media de tráfico aéreo incluso alcanzó un nivel superior a la media estatal, con un 77% de vuelos registrados (745 vuelos el pasado 18 de julio, respecto a 963 vuelos del que fue tercer domingo de julio de 2019).

E incluso ahora que el espacio (sideral) busca ser destino turístico, también alegra saber -como ha avanzado el digital Tourinews- que uno de sus principales impulsores, el magnate Richard Branson, propietario de Virgin Galactic, ha escogido a nuestro archipiélago para el lanzamiento, la próxima primavera, no de un cohete, pero sí de su segundo crucero, el 'Valiant Lady', perteneciente a su naviera 'Virgin Voyages'. Que confiamos nos visite mucho más tiempo que el que llevó a Branson a sentirse turista espacial, eso sí, por un visto y no visto.

Componente turístico fundamental el de los cruceros -especialmente para los segmentos de turismo urbano, de compras y excursiones (transportes)- que, de igual forma, se verá iluminado en Canarias este próximo otoño con las escalas del magnífico 'MS Queen Elizabeth', de la histórica Cunard Lines. Recalando tanto en Tenerife, como en Gran Canaria y Lanzarote.

Turismo 'de shopping' que generan los cruceros que, miren por dónde, ha llevado a Iberia y a El Corte Inglés a establecer una alianza estratégica para atraer a todo ese turismo británico de compras, con el aliciente de la devolución de impuestos ('tax free'), al no ser ya los británicos ciudadanos de la Unión Europea. Ofreciéndoles, además, descuentos del 10% tanto en los billetes de avión como en las compras que efectúen en sus grandes almacenes.

Todo un incentivo adicional de ambas empresas 'de bandera' para los viajeros del Reino Unido, en ese mix de conectividad aérea e incremento de la capacidad de gasto como turistas...que, al menos por ahora, no tendrá tanto alcance en nuestras islas. No ya sólo por el diferencial fiscal entre el I.V.A. peninsular (21%) y nuestro I.G.I.C. (6,5%), y lo que ello puede suponer de ahorro para el turista. Sino, sobre todo, por la ausencia de vuelos directos entre Reino Unido y Canarias a través de I.A.G., el holding aéreo al que pertenecen Iberia y Bristish Airways. Con Madrid, Barcelona, Costa del Sol y Baleares como principales destinos beneficiados por dicha acción promocional.

En cualquier caso, señales todas ellas que -a pesar de las actuales circunstancias de la pandemia, y a pesar de dictámenes jurídicos contrapuestos entre regiones en torno al toque de queda- deben estimular esos nuevos bríos con los que recuperar nuestro turismo y nuestra economía.

Antes de viajar a Lanzarote -que no se diga- para sus vacaciones de verano, la comparecencia del presidente Sánchez para hacer balance del curso político, ha llevado el título de 'Cumpliendo'. Mensaje seguro que ideado por el estratega de marketing de turno. ¿También con Canarias, al igual que con las nuevas con-cesiones y exquisito trato al País Vasco o a Cataluña? Lo dicho: «Tú mismo».

En clave sanitaria y económica, nada mejor que repetir, tal cual, el mensaje a la nación del presidente francés, Macron, específicamente dirigido a los negacionistas del Covid, causantes de protestas y alborotos por las restricciones impuestas a los mismos ante su rechazo a las vacunas: «Yo soy víctima de su libertad cuando usted renuncia a algo que puede protegerle y protegerme. En nombre de su libertad, puede desarrollar una forma grave de Covid-19 que necesitará hospitalización. Y los sanitarios tendrán que atenderlo a usted, y quizá renunciar a atender a otro. Eso no es libertad, eso es irresponsabilidad y egoísmo».

A Macron, para sacarlo a hombros del Elíseo cual torero, sólo le faltó añadir «¡Es la economía, estúpidos!».