Daniel Ortega. / EFE

Me disculparé con Orban

«La relación, donde por partida doble se me fueron los términos criminal, cretino y canalla, vale igualmente para el nicaragüense Daniel Ortega y el venezolano Nicolás Maduro; así como para dirigentes de otros muchos países donde la democracia no existe o está viciada (Irán, Turquía, Marruecos, Guinea Ecuatorial...)»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ Arrecife

Sé que soy un mindundi. Pero con un gran privilegio, que no es otro que llevar años gozando de este espacio para exponer ideas e invitar a la cavilación, con la sana intención de ayudar a conformar una sociedad donde pueda primar la cultura política igualitaria y exigente.

Hecha la acotación, aprovecho para poner en contexto el relato de la pasada semana dedicado a Viktor Orban. Es cierto que me excedí. Hacer una relación de más de 100 insultos hacia el mandatario magiar igual pudo resultar excesivo y desagradable. No obstante, quiero creer que he ayudado a que nos planteemos a varios miles de kilómetros de Hungría si en ese país están dispuestos a comprometerse con Europa. Porque desde la distancia no parece que sea integradora, social e igualitaria la decisión de prohibir, sin la más mínima distinción, cualquier contenido LGTBI allá donde pueda haber menores. Orban busca estigmatizar a una parte de la sociedad que existe y convive con nosotros. Modestamente, homofobia, cuanto menos, destila la decisión a raudales.

Hay quien cree que la retahíla de insultos obedece a que Orban es anticomunista y que uno anda en sus antípodas. Y coincidiendo en que el tipo es lo que es, conviene precisar, empero, que este debate no va sobre corrientes políticas. Va sobre repulsa a cualquier imposición totalitaria. La relación, donde por partida doble se me fueron los términos criminal, cretino y canalla, vale igualmente para el nicaragüense Daniel Ortega y el venezolano Nicolás Maduro; así como para dirigentes de otros muchos países donde la democracia no existe o está viciada (Irán, Turquía, Marruecos, Guinea Ecuatorial...).

Con lo expuesto, en particular le digo a Orban que estaré encantado de disculparme y retirar todo lo que le dije en cuanto demuestre con hechos que es alguien de fiar. Y a ustedes, lectores, gracias por ser reflexivos, críticos y librepensadores.