En defensa de la libertad

El Gobierno podrá controlar a la prensa desde una instancia en la que es juez y parte

Manuel Mederos
MANUEL MEDEROS

La prensa se ha mostrado sorprendida por la pretensión del Gobierno de crear un comité político de control. No nos debe extrañar. La cuestión está en el ADN de Pablo Iglesias al que le podemos contar innumerables críticas y ataques a la prensa libre y a periodistas en particular, además de sus disimulados intentos de control de los medios de comunicación del Estado. Tampoco hace ascos a este control el círculo de Pedro Sánchez, más empeñado hasta ahora en la propaganda que en la libertad de expresión.

Todos podemos estar de acuerdo en que hay que poner coto a las noticias falsas, pero para eso hay mecanismos muy engrasados, tanto desde lo público como desde el ámbito privado. La prensa libre es la primera interesada en desmontar las falsedades por pura credibilidad de quien sí contrasta la información y no engaña a su audiencia. La administración ya ha puesto mecanismo en marcha para defender su credibilidad desmontando los bulos y el aparato del Estado ha creado un serio andamio para controlar los ataques de países interesados en la desestabilización interna.

También está en ello la sociedad civil. No sólo desde empresas privadas combatiendo las fake news, sino propiciando el debate público y propiciando una cultura democrática que impulse la madurez ante la información. La libertad de prensa es consustancial a la democracia y la sociedad debe tener mecanismos para elegir lo que lee, escucha y ve, desde la seguridad de que nadie le engaña y que quien lo hace lo paga caro en los tribunales, única instancia de control democrático aceptable para la prensa libre.

El comité que pretende poner en marcha el Gobierno podrá señalar y controlar desde una instancia en la que es juez y parte. Que sea Iván Redondo, el cerebro gris de la comunicación de Pedro Sánchez, el que dirija este órgano sólo es la confirmación de lo que pretende el Gobierno, que nuevamente huele a populismo chavista.

Es la sociedad en su conjunto, la democracia, la ley y los tribunales de justicia los que velan por la pluralidad y libertad de los medios de comunicación, pero no la instancia política de cualquier signo, siempre tentada a controlar, no sólo a la prensa, a cualquier poder, como el judicial, en estos momentos en la misma tesitura.