Covid y política

Emilio González Déniz
EMILIO GONZÁLEZ DÉNIZ Las Palmas de Gran Canaria

Sabemos que en La Península toman a Canarias como un todo, y es frecuente que se líen colocando Maspalomas y Las Canteras en Tenerife, aunque, cosas de la ignorancia, rara vez ocurre lo contrario, aunque el Teide se disfrute mejor visualmente desde otras islas. El caso es que ha vuelto a ocurrir, y entre la confusión entre islas y la media que sacan de la incidencia de la covid en todo el archipiélago, la percepción exterior es de conjunto, aunque unas islas estén en nivel 1 y otras en nivel 3.

La alta incidencia del virus en Tenerife es algo que algunos dicen que no tiene explicación. Una cosa es que no la tenga y otra muy distinta es que sí pueda ser explicado y se oculte a la ciudadanía. Es curioso que esas cifras tan malas se den sobre todo en un municipio, Santa Cruz de Tenerife, y no en toda la isla de Tenerife. Esto ha dado lugar a que, sin levantar la voz, se diga que estas cosas ocurren porque el presidente es de Gran Canaria, cosa que no se veía en décadas, y ya ve usted. Si la incidencia en un municipio concreto es tan alta, algo se debe haber hecho mal. Y el hecho de que los hosteleros hayan recurrido que Tenerife suba a nivel 3 da que pensar.

Vuelven a aparecer las prácticas «históricas» en política desde que, en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Bermúdez desplazó en la alcaldía a Patricia Hernández por una moción de censura muy pintoresca, hecho que cuadra perfectamente con el devenir de determinadas formaciones políticas.

No debiera existir la dicotomía salud o economía, pero es lógico que haya que hacer equilibrios para controlar a la una y que la otra no se dañe demasiado. Es una gran responsabilidad política, pero parece que no se ha entendido que, si una falla, la otra se resiente. Y por abrir la mano con la hostelería en una isla, toda Canarias se ha quedado fuera de la lista de posibles destinos del turismo británico. Es decir, ni salud ni economía, y salvo conspiración digna de un cómic de superhéroes, que el presidente de la comunidad autónoma sea de Gran Canaria nada tiene que ver.

Lo más triste es que se utilicen asuntos tan delicados para hacer política rastrera. Seguramente piensan que se puede soportar el daño que se hace a la población, pero finalmente se produce el efecto boomerang, y también la economía se perjudica. Resulta sorprendente la facilidad con que sacan la carta del pleito insular a la menor oportunidad, aunque no deberíamos sorprendernos porque llevamos siglos así. Con la que está cayendo, tendríamos que pensar en la prioridad, nada menos que la salud y la vida de la población, y que esas viejas querellas carecerían de importancia. Pero está claro que no, y estamos viéndolo también en todo el Estado. Los que nunca salen perjudicados son los políticos, que siempre encuentran justificación para todo, solo hay que echarle la culpa al otro.

Esperemos que pronto se logre controlar el nivel de contagio que está produciéndose en Tenerife, porque eso será bueno por sí mismo y porque globalmente creará mejor imagen de todas las islas, que al final es la imagen la que afecta en la economía, y la prudencia la que incide en la salud. Y no olvidemos que no se han prohibido la mascarilla, simplemente se permite no usarla en determinadas circunstancias al aire libre, y hay que estar muy alerta porque la variante Delta se transmite como un relámpago. Pero ni siquiera eso es argumento que tengan en cuenta los políticos.