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«Antes se podía discutir de política, vacilar, incluso disfrutar. Ya no somos capaces no siquiera de hacer autocrítica del partido que nos gusta. ¿En qué momento nos han robado el cerebro?, ¿en qué momento le ha mutado a Guardiola?, ¿qué necesidad tiene de hacer eso? Él no tiene ese corazón, no es un mal chico. No sé quién maneja su cerebro político, no lo entiendo”. Estas palabras las expresó el exguardameta internacional Santi Cañizares al ser preguntado por el entrenador del Mánchester City, Pep Guardiola.

El técnico catalán ha radicalizado cada día más su discurso anti español hasta límites vomitivos, y más cuando en su época de jugador jamás se significó tan independentista e incluso fue de los jugadores más importantes de la selección española.

Cañizares no solo se sorprende de la radicalización de su excompañero, sino de la inquina que muestra constantemente a todo lo relacionado con España. Ese discurso cargado de odio y alentando siempre al separatismo incluso ha dañado su reputación y credibilidad hasta el punto de convertirlo en un ser incómodo y desagradable para esa mayoría de españoles que sigue pensando que vive en un país espectacular.

Reconozco que no soporto la incoherencia de aquellos que primero se lucran vistiendo y defendiendo la camiseta de España y luego, cuando exprimen esa teta, despotrican de la misma. Penoso. Y más cuando se empeñan en dar lecciones de valores dejando a un lado sus escrúpulos y enmascarando la doble moral que usan a diario para defender sus tesis. Desgraciadamente, el respeto que tenía a la figura del entrenador se cayó por su propio peso cuando el mismo mezcló la política y el independentismo para excusar sus malos resultados.

“Me sienta muy mal cuando habla mal de España. Como si lo dijera cualquiera no, mucho peor. He estado con él en la Selección y hemos llorado cuando nos eliminaron en Boston. No sé cuándo mutó su cerebro. Ni el suyo ni el de gran parte de la sociedad que hace que estemos enfrentados”, añadió Cañizares apuntando un dato crucial en este asunto: el enfrentamiento. O blancos o negros pero siempre intolerantes.

Los ideales de Guardiola no me sorprenden, sus complejos me hacen hasta gracia. Es triste pero cierto. Ánimo en tu periplo por el extranjero, Pep. Por España pocos te echan de menos.

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